Niños y niñas de escuelas básicas rurales de Pemuco vivieron experiencia en la UBB

Alrededor de 68 niños y niñas pertenecientes a siete escuelas rurales del Microcentro Los del Peumo, de la comuna de Pemuco, conocieron las dependencias del Campus La Castilla de la sede Chillán. Ninguno conocía la Universidad, de manera que la experiencia les permitió vincularse con esta realidad, a través de actividades lúdicas e incluso asistiendo a una clase.

La visita se dio en el marco del proyecto denominado “Microcentro de Escuelas Rurales de la Provincia de Ñuble: Representaciones que poseen el profesorado y las familias respecto a su impacto en la calidad educativa en el escenario de la nueva ruralidad” (CD 1202-4), dirigido por el Dr. Héctor Cárcamo Vásquez, con financiamiento del Convenio de Desempeño “Sistema Territorial de Educación” (MECESUP-UBB).

Los visitantes eran alumnos y alumnas del Microcentro Los del Peumo, compuesto por las escuelas rurales Villa San Pedro, Monte El León, Canelillo, El Ciprés, Ateuco, Santa Julia y Salto del Dañicalqui, todas escuelas unidocentes, según explicó la profesora Miriam Iturra Henríquez, quien acompañó a la delegación. “El Microcentro está formado por 7 escuelas unidocentes que en su conjunto registran aproximadamente 68 estudiantes. La matrícula de las escuelas fluctúa entre 3 estudiantes la que tiene menos y 20 la de mayor número”, ilustró la académica.

El programa consideró la visita al Laboratorio de Geografía de la Facultad de Educación y Humanidades; ejercicios de mímica en Sala Espejo; juegos y actividad física en multicancha y asistencia a una clase del académico Dr. Héctor Cárcamo Vásquez. Dicho itinerario fue guiado por el profesor de Historia y Geografía Mg. Juan Rivas Maldonado, encargado del Laboratorio de Geografía dependiente del Departamento de Ciencias Sociales.

Flaviana, estudiante de quinto año básico de la Escuela Salto del Dañicalqui, vive en el sector de Culenco, y siguió con interés los juegos y actividades programadas en el Laboratorio de Geografía de la Facultad de Educación y Humanidades. “No conocía la universidad, no tengo familiares ni conocidos aquí. Vivo con mi mamá y dos hermanos. Lo que más me ha gustado ha sido jugar en la multicancha. Cuando grande quiero ser profesora rural; mi profesora es una muy buena persona, se preocupa por nosotros”, comentó.

En tanto, Nicolás, compañero de Flaviana, se mostró igualmente interesado y participativo, respondiendo en todo momento a las preguntas planteadas por la estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía, Mónica Navarrete, quien guiaba la dinámica en el Laboratorio. “No conocía la universidad. Quería conocerla porque capaz que cuando grande me venga para esta universidad a estudiar. Me gustaría ser ingeniero o mecánico”, compartió Nicolás.

Así como Flaviana y Nicolás, los demás niños y niñas participaron activamente de la jornada. La visita a la UBB era un acontecimiento esperado con ansias según explicó la profesora Miriam Iturra Henríquez.

“Esta es una experiencia inicial muy grande para ellos, pues tenían muchas expectativas, querían que llegara pronto el día para visitar la UBB. Llegarán muy conformes de regreso a sus casas comentando que visitaron la Universidad, y que además asistieron a clases con jóvenes más grandes. Los niños de cursos más grandes, de quinto y sexto año de educación básica, ya saben en qué consiste la universidad, y la verdad es que muchos de ellos esperan llegar algún día a la educación superior”, manifestó la docente.

El acercar la Universidad a los niños y niñas de entornos de la ruralidad, permite franquear las barreras y distancias existentes entre instituciones.  Por diversas razones las instituciones de educación superior pueden parecer como una realidad ajena, lejana y de difícil acceso para muchas familias. Por eso, a través del juego y mediante dinámicas más informales, es posible entablar relaciones de mayor horizontalidad, mostrando a los niños y niñas que la Universidad es una alternativa real a la que es posible acceder mediante el mérito y el esfuerzo.

“Dentro del mundo que ellos viven, aspiran a convertirse en aquellas profesiones que conocen como profesor, militar, carabinero, enfermeras, por mencionar algunas. Pero también, a partir de esta visita puede que surja el interés por convertirse en un futuro Psicólogo, Historiador, Trabajador Social u otra alternativa. Para ellos realmente es muy importante el conocer la Universidad”, valoró la profesora Miriam Iturra.

En la tarea de ampliar los horizontes de niños y niñas, las escuelas y el microcentro desempeñan un rol fundamental. Los profesores apuestan por fortalecer la identidad de los escolares, haciéndoles valorar las ventajas de vivir en espacios de ruralidad, donde es posible lograr aprendizajes significativos que van más allá de lo establecido en el currículo escolar.

“Cada una de estas escuelas tiene un sello que las distingue. Por ejemplo, tenemos escuelas artística, deportiva, inclusiva, informática, entre otros conceptos, porque la idea nuestra es formar líderes en los distintos ámbitos relacionados con los sellos de las escuelas. Las familias y los niños valoran mucho a sus escuelas y al microcentro, porque les ha permitido ‘creerse el cuento’, así es que pensamos que lograremos muchas cosas con estos niños y niñas. Queremos que ellos valoren el pertenecer a un espacio rural, para que a partir de esa valoración puedan proyectarse con identidad”, explicó la profesora Iturra Henríquez.

Finalmente, el director del proyecto investigativo, y director del Departamento de Ciencias Sociales, Dr. Héctor Cárcamo Vargas, destacó las oportunidades que supone el articular investigaciones académicas y gobiernos locales, puesto que finalmente es la comunidad la que se verá impactada con los frutos de dicha relación.

“La visita del  alumnado de las escuelas rurales que conforman el Microcentro Los del Peumo es un claro ejemplo de articulación de la investigación académica con los gobiernos locales, en este caso a través del proyecto de investigación que dirijo y el Departamento de Administración de Educación Municipal (DAEM) de la comuna de Pemuco. Sin lugar a dudas, esta experiencia ha supuesto una clara oportunidad de aportar al desarrollo de la educación formal en contextos vulnerables, así como también a la propia subjetividad de los niños y niñas que asistieron a nuestra Universidad”, concluyó el investigador.