Agrupaciones comunitarias de Chillán acogieron intervenciones de estudiantes de Psicología UBB

Un total de 16 agrupaciones comunitarias de la ciudad de Chillán fueron asesoradas por estudiantes de tercer año de la Escuela de Psicología, en el marco de la asignatura de pre práctica de Psicología Comunitaria que imparte el académico Cristóbal Bravo Ferretti. Las experiencias alcanzadas por los jóvenes fueron expuestas en la Feria de Psicología Comunitaria de dicha Escuela.

Fotografías: Dorka Ruiz

Durante un periodo de tres meses, los futuros profesionales debieron vincularse con una agrupación con el propósito de conocer y comprender su dinámica, realizar un diagnóstico participativo, elaborar un plan de trabajo de la intervención, ejecución de dicho plan y evaluación de la experiencia.

En términos muy generales, se pretendió fortalecer la organización comunitaria, además de orientar y empoderar a sus integrantes para el logro de los objetivos que se han planteado en aras de mejorar su entorno y calidad de vida.

Fue así como los jóvenes se vincularon con el Comité Casa  Memoria de Chillán; Campamento Oro Verde; Unión de Artesanas de Quinchamalí; Población Mardones; Población Bonilla, Junta de Vecinos Luis Cruz Martínez; Lomas de Oriente; Grupo de Acción Fraterna de la Parroquia Santo Domingo; Club de adulto mayor Chillán Viejo (1); Club de adulto mayor Chillán Viejo (2); Población Jerusalén; Junta Vecinal Los Volcanes VII y Villa San Pablo; Junta Vecinal Nº12 “Solidaridad” de Río Viejo; Voluntarios por la Discapacidad (PIESDI UBB); Consejo Ecológico de Chillán; y Agrupación Muévete Baiklub.

El académico Cristóbal Bravo explicó que la prepráctica, en atención a su breve duración, consiste en un ejercicio que permite a los estudiantes conocer en los hechos lo que implica la dimensión de la Psicología Comunitaria. “Es difícil pretender cambios profundos en un periodo de 3 meses, de manera que lo importante es que ellos logren familiarizarse con el modo de trabajo de la Psicología Comunitaria”, describió el académico UBB.

Un sello especial del trabajo con la comunidad es su carácter participativo, pues el diagnóstico, así como el plan de trabajo es elaborado en forma participativa y consensuada. “Cada grupo de estudiantes intenta que afloren los conocimientos y experiencias que las personas de la comunidad ya tienen, pues la idea es que las propias personas se vuelvan conscientes de las situaciones que deben abordar. La información que va surgiendo desde las propias comunidades es ordenada, se le da un sentido, y ellos mismos validan esa información. Ciertamente, todo esto se hace a través de dinámicas, juegos y talleres”, expresó Cristóbal Bravo.

El académico manifestó que los estudiantes lograron importantes aprendizajes, como el hecho de constatar la complejidad que supone el trabajar con agrupaciones debido a diversos factores como la falta de interés y constancia de los propios grupos, o bien la debilidad de las organizaciones que no siempre poseen sólidas redes de apoyo.

“Las comunidades en Chile están en una situación deficitaria y eso también nos habla de la sociedad en la que vivimos; del rol que han tenido las organizaciones sociales en los últimos años en la vida política y social; entonces, no es fácil y ese aprendizaje ha sido muy significativo”, valoró Bravo Ferretti.

Los estudiantes también pudieron constatar las dificultades propias del trabajo con grupos de personas, puesto que la teoría, al abordar a las comunidades o grupos, no alcanza a dar cuenta de todo el fenómeno, por lo que es común que los estudiantes “idealicen” el trabajo con comunidades.

“De todos modos, las dificultades que pudieran haber encontrado también les puso en la necesidad de desarrollar estrategias, porque si la gente no participa, o no va a reuniones, ellos debían recurrir a su creatividad, a discutir formas de cómo encantarlos, cómo motivarlos… Ese es otro aprendizaje, porque no todas las herramientas las van a encontrar en los libros o en las salas de clase, sino que tienen que crearlas”, ilustró el académico Cristóbal Bravo.

Asimismo, entre las principales satisfacciones evidenciadas por los jóvenes se cuenta el reconocimiento y agradecimiento expresado por las comunidades, quienes desde un primer momento les acogieron positivamente.

Campamento Oro Verde

El estudiante Gonzalo Rodríguez Yáñez precisó que la fase diagnóstica en el Campamento Oro Verde permitió obtener información acerca de los diferentes temas a tratar en una posterior intervención en la comunidad. Para ello se realizó una serie de entrevistas abiertas.

“En este proceso se pudo apreciar que el concepto de ser mujer estaba muy asociado al rol de madre, por lo que se planteó un taller enfocado al rol de la mujer en la sociedad actual, con miras al aspecto laboral, con el fin de que cada mujer de la comunidad reflexione acerca de su propia vivencia y realidad personal, además de ampliar este concepto y que no sólo se vea reducido al rol de madre”, explicó el estudiante.

Igualmente, se realizó un taller de habilidades parentales para indagar acerca de los estilos de crianza presentes en el campamento, con el fin de lograr una reflexión acerca de las propias estrategias desplegadas por las familias, y de los efectos que tiene cada una de ellas en la crianza de sus hijos. “Para ello se entregó un tríptico a las personas, con la respectiva explicación de su contenido, ya que mediante esta modalidad las personas estaban más abiertas a hablar acerca de las creencias asociadas a las pautas de crianza que ellas presentaban”, aseveró Gonzalo Rodríguez.

Gonzalo Rodríguez destacó que la experiencia le permitió comprender que muchas veces la práctica y la realidad difieren un tanto de la teoría, siendo necesario una actitud de flexibilidad y de adaptación a situaciones no previstas al momento de la intervención. “Se valora el hecho de poder poner en práctica los conocimientos previamente aprendidos, y el desenvolvernos en un contexto diferente al que estamos acostumbrados. Por lo mismo, creemos que es una experiencia que nos va a servir para nuestra formación profesional más allá del área en que nos desenvolvamos a futuro”, reflexionó Gonzalo Rodríguez.

Club de adultos mayores

En tanto, la estudiante Génesis Daza Jara, realizó su pre práctica en un club de adultos mayores. El grupo de jóvenes que integró, llegó al club en un momento especial, pues la mesa directiva recién asumía sus cargos. Los mismos integrantes expresaron la necesidad de trabajar en aspectos de desarrollo y fortalecimiento de liderazgos, pues estimaban que sin ese componente, el grupo podría dividirse y debilitarse.

“Se generó una propuesta tendiente a que los miembros se hicieran cargo de la responsabilidad de dirigir el grupo, y para ello se apostó por rescatar la identidad, dando énfasis a las características de la comunidad. Se integraron los recuerdos de los miembros, el sentido de pertenencia y el significado que tenía el grupo en las vidas de sus integrantes, lo que hizo valorar la importancia del grupo y la necesidad de determinar la mesa directiva. Se inició entonces un proceso de concientización (el hecho de crear conciencia acerca de una situación o problemática) que contribuyó a una transición más efectiva del proceso de intervención”, expresó Génesis Daza.

La estudiante de Psicología destacó la necesidad de “guía” de una persona externa a un grupo para facilitar la comprensión de la situación que vive una agrupación o comunidad. Se da así un trabajo conjunto, donde la guía externa, a juicio de la estudiante, se convierte en un espejo donde los miembros de la comunidad pueden reflejarse, reconociendo y aceptando aspectos de sí mismos, junto con adoptar acciones para mejorar.

“Estimo que las intervenciones que se llevan a cabo en una comunidad deben generarse sobre la base de  las características particulares de los grupos a intervenir, pero muchas veces se olvida poner acento en ellas, especialmente debido a que las personas esperan que las soluciones sean entregadas, sin formar parte del proceso de intervención. Esto disminuye la participación de la comunidad, y estimo que se configura a partir del “asistencialismo” prestado por las organizaciones externas, quienes en ocasiones dejan de lado el rol activo de la comunidad”, valoró Génesis Daza.