Elizabeth Lira reflexionó en la UBB sobre la realidad nacional en materia de derechos humanos

Derechos humanos hoy se denominó la conferencia que dictó la psicóloga y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2017, Elizabeth Lira, en las sedes Chillán y Concepción, en el marco del aniversario de la Escuela de Trabajo Social de nuestra casa de estudios.

La directora del Departamento de Ciencias Sociales y Premio Regional en esa disciplina, Julia Fawaz, agradeció la presencia de la académica en nuestra Universidad destacando su trayectoria académica, reconocida por su calidad y compromiso en los sus diversos temas de estudio como la ética y los derechos humanos.

Ante académicos y estudiantes que llenaron los auditorios Miguel Jiménez Cortés, en Chillán, y del Citec, en Concepción, Elizabeth Lira recordó, entre otros temas, sus años en la Vicaria de la Solidaridad en la capital penquista donde comenzó a colaborar con organismos de derechos humanos durante la dictadura.

En Chile, afirmó, entraron en choque dos visiones que existían en el país, una que colocaba como algo abominable la reforma agraria, la organización de los campesinos, el área de propiedad social y todos los proyectos políticos de cambio y otra, de gente que pensó que se debía recuperar el control del país, poner orden. Eso significó tener personas presas.

La académica sostuvo una reunión con el rector Héctor Gaete y firmó el libro de visitas de nuestra casa de estudios.

Tras recordar algunos aspectos de la reforma agraria y casos emblemáticos de violación a los derechos humanos en el país, la académica sostuvo que en Chile lo que hubo fue una represión muy selectiva, porque eran personas conocidas y públicas. “Si uno estudia el Informe Retting, el 30 por ciento de las personas desaparecidas provienen del campo, la mayor parte de los que están allí eran dirigentes sociales, sindicales o políticos en las ciudades y de grandes organizaciones”, expresó.

Asimismo, enfatizó que la sociedad chilena tiene una deuda de reconciliación con una parte de la sociedad que sufrió mucho a causa de sus compromisos políticos y proyectos sociales. “Hay mil 628 procesos abiertos y los jueces de la Corte Suprema decidieron reabrir los casos, eso toma bastante tiempo, pues hay que investigar y dar con el paradero de los desaparecidos. Al año se cierran 55 casos, es un proceso lento, donde se sentencia a personas mayores después de muchos años y eso da garantía que se han podido establecer los hechos, enfrentar a las víctimas, identificar en muchos casos el paradero de esas víctimas y recibir sanción judicial, que es la única que permite validar que la denuncia de los hechos que se hizo en dictadura era verídica”.

Durante su reflexión, Elizabeth Lira afirmó que en dictadura uno de los atentados más grave fue introducir el pago de la educación en todos los niveles. “Con ello se reinstala una forma de educación clasista y segregadora, eso es mucho más decisivo para el conjunto de la sociedad que las propias violaciones a los derechos humanos”, manifestó.

En materia de recuperar la memoria colectiva señaló que los académicos tienen un gran desafío por delante. “Hay investigaciones, pero nos falta mucho por investigar porque tenemos que ligar la historia anterior con lo que pasa ahora, de otra manera el país no se entiende.  Es necesario hacer un reconocimiento de las raíces de determinados procesos y cómo terminaron la reforma agraria, las reformas laborales; por qué ha costado tanto hacer una reforma constitucional en el país”.

Pienso, reconoció, hasta donde tanta represión nos hizo prudentes en el sentido de pensar: ´yo no estoy dispuesto a arriesgar la vida de nuevo’ . Si preocuparse por la sociedad implica arriesgar la vida, la mayor parte de la gente dirá: ´bueno yo para que me meto, mejor me preocupo de mis cosas. No quiero saber porque el costo es demasiado alto y el resultado es muy precario´, ejemplificó. “Eso se refleja en que la gente no quiere votar, no le importa lo que ocurre en el país y hay un tema que me preocupa enormemente. es que la noción de responsabilidad está muy debilitada hasta tal punto que parece terriblemente revolucionario el que uno tenga un planteamiento ecologista”, indicó.