Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia UBB hizo entrega de diplomas de título en emotiva ceremonia

El Premio Universidad del Bío-Bío, máxima distinción académica del nivel de pregrado, recayó en Alejandra Albornoz Parada. En tanto, el Premio Desarrollo Estudiantil, fue para Camila San Martín Morales. Promoción estuvo compuesta por 29 jóvenes que asumen el desafío de contribuir al proceso formativo de niños y niñas entre cero y 6 años, etapa clave en la estimulación y desarrollo de habilidades y capacidades cognitivas.

El acto de titulación se realizó en el Aula Magna del Campus Fernando May y fue presidido por el decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes; junto con la participación de la directora de la Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia, Carmen Mena Bastías; el secretario académico Carlos Ossa Cornejo; el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel; académicas de la carrera y familiares de las egresadas.

En la ocasión el decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca, valoró la importancia que reviste para las jóvenes y sus familias el alcanzar un título profesional, más aún cuando se trata de la primera generación familiar que accede a la educación superior, característica común de los estudiantes de la UBB. “Ustedes han confiado plenamente en el proceso de formación que la Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia, una de las más antiguas de nuestra Universidad, ha entregado a través de sus académicas. No nos cabe la menor duda que las nuevas egresadas sabrán desempeñarse profesionalmente, como así los hecho múltiples generaciones”, expresó el decano.

A su vez, la directora de la Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia, Carmen Mena Bastías, expresó que para el equipo de académicas de la Escuela constituye un honor titular al nuevo grupo de educadoras, las que estimó, sabrán llevar con orgullo el título profesional que reconoce la auténtica idoneidad para trabajar con la primera infancia, etapa fundamental del desarrollo.

Asimismo, la directora Mena Bastías destacó que las jóvenes deberán asumir una serie de desafíos tales como la educación inclusiva y diversidad, interculturalidad, enfoque de género, formación ciudadana, desarrollo sostenible, autocuidado, respeto y valoración por la diversidad social, resolución pacífica de conflictos, solidaridad, ciudadanía, entre otros.

“En relación con estos desafíos emergen los principios y valores que inspiran los nuevos referentes curriculares en Educación Parvularia, que se basan en la convicción fundamental que los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y que la perfectibilidad inherente a la naturaleza humana, se despliega en el proceso de autoafirmación personal y en la búsqueda permanente de la trascendencia, todo ello junto a la libertad de cada individuo, persona y sujeto de derecho, y que es intrínseca la capacidad de razonar, discernir, valorar y actuar en forma responsable”, reafirmó la directora de escuela.

En línea con lo anterior, la académica Carmen Mena sostuvo que el enfoque de derechos, como eje del concepto de niño y niña, asociado a la Educación Parvularia, asegura la protección y el cuidado necesario para su bienestar e interés superior. “Como sujetos de derecho se asegura a niños y niñas una vida plena, como protagonistas en los contextos en que se desenvuelven. Por otra parte, el concepto de inclusión y de la práctica de educación inclusiva, constituye una orientación valórica central de este nivel. El valor de la inclusión se expresa en la apertura, acogida y respuesta a la diversidad de todos los niños y niñas. La educación garantizada como un derecho fundamental debe ser inclusiva y se encuentra en la base de una sociedad más justa que valora a todas y todos por igual”, expresó.

La directora Carmen Mena Bastías reconoció que la sociedad chilena ha venido cambiando sostenidamente durante el último cuarto de siglo, y consecuentemente con ello, la educación debe responder en forma dinámica a estos nuevos escenarios, y también preparar a las nuevas generaciones para una participación plena acorde a sus potencialidades y características.

“Asimismo, la familia constituye el núcleo central básico, en el cual la niña y el niño, encuentran sus significados más personales. En ella establecen los primeros y más importantes vínculos afectivos, incorporan los valores, pautas y hábitos de su grupo social y cultural; desarrollan sus primeros aprendizajes y realizan sus primeras actuaciones como integrantes activos de la sociedad”, aseveró.

Carmen Mena Bastías señaló que corresponde a la Educación Parvularia, que acoge a las niñas y niños, compartir precisamente con la familia la labor educativa, complementando y ampliando las experiencias de aprendizaje y desarrollo integral que se le ofrecen. “Por ello es fundamental que se establezcan perspectivas y líneas de trabajo en común, que potencien el esfuerzo educativo de unas y otras en favor de nuestras niñas y niños”, comentó.

La toma del juramento profesional, característico de los egresados y egresadas de las carreras de Pedagogía de la Universidad del Bío-Bío, fue dirigida por el secretario académico de la Facultad de Educación y Humanidades, Carlos Ossa Cornejo.

En la oportunidad, también se hizo entrega de reconocimientos institucionales a las alumnas que destacaron durante su paso por la Universidad.

El Premio Universidad del Bío-Bío, máxima distinción académica del nivel de pregrado, recayó en Alejandra Albornoz Parada, quien recibió el galardón de manos del decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca.

En tanto, el Premio Desarrollo Estudiantil, que reconoce el desarrollo integral del estudiante, fue para Camila San Martín Morales. El subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel hizo entrega de la distinción.

El discurso de despedida en representación de la promoción fue brindado por Alejandra Albornoz Parada, quien reconoció la importancia de los años formativos en la UBB.

La ceremonia solemne fue amenizada por el Ballet Folclórico Municipal de Chillán.