Retos de la investigación educativa planteó investigador en conferencia a estudiantes del Doctorado de Educación UBB

“Observar, escuchar y comprometerse: retos de la investigación educativa para la defensa del territorio” se denominó la conferencia brindada por el académico de la Universidad Veracruzana de México, Dr. Bruno Baronnet, quien visitó la Universidad en el marco del Proyecto Fondecyt “Contextualización y territorialización de la gestión educativa de la escuela en La Araucanía”, que dirige el académico del programa Dr. Héctor Torres Cuevas.

La conferencia se desarrolló en el Salón Miguel Jiménez Cortés de la Facultad de Educación y Humanidades y consideró la participación de académicos y de estudiantes de pre y postgrado.

El Dr. Bruno Baronnet precisó que en los temas de investigación educativa resulta fundamental tener claridad sobre el sentido y el “para qué” de dichas iniciativas, pues de este modo se logran comprender las propias intensiones detrás de los objetivos y prácticas de investigación, aspectos que los investigadores no siempre son capaces de explicitar, sobre todo en etapas iniciales, según expresó.

“Las intenciones deben explicitarse no sólo en términos de ética, sino también en términos de procedimientos para levantar datos de campo, pero también para realizar el análisis de la información y luego la restitución de la información a las comunidades con quienes hemos trabajado o en la difusión del conocimiento producido en un marco universitario. Si tenemos objetivos es porque realmente tenemos una justificación de la investigación, pero también a veces tenemos temor de explicitar el compromiso social, político, cultural que tenemos con los sujetos asociados en la investigación”, aseveró.

El Dr. Baronnet explicó que los métodos de investigación empleados por las ciencias sociales proceden de las denominadas “ciencias duras”, que no se adaptan al estudio y naturaleza de los seres humanos, poseedores de conciencia, estrategias, cultura, además de ser eminentemente seres políticos.

“En la sociedad los actores tienen ideales, sueños, sobre todo cuando trabajamos con niñas, niños, adultos, que están implicados en movimientos sociales, luchas colectivas. Entonces, no explicitar nuestras intenciones sería un gran error metodológico, porque las personas con quienes trabajamos tienen muy claro porqué están luchando y para qué transformar la escuela”, ilustró.

El académico de la Universidad Veracruzana tomó como ejemplo los pueblos originarios del sur de México, entre ellos, pueblos zapatistas, aunque destacó que en América Latina y otros continentes existen diversos pueblos y culturas que luchan por transformar su educación, lo que demanda transformar igualmente los métodos de investigación para explicitar los compromisos del propio investigador.

La definición del “para qué” también se condice con el afán de descolonización de las ciencias sociales y de la educación, considerando el pluralismo epistemológico en los protocolos de investigación, lo que se vuelve aún más necesario cuando el investigador pretende trabajar con pueblo originarios. “Esta exigencia de tomar en cuenta el pluralismo, la diversidad epistemológica en nuestros protocolos de investigación, no es meramente una cuestión ética, sino también es una cuestión que tiene que ver con la honestidad y con las transformaciones necesarias que tenemos que hacerle a nuestras ciencias, que hay que recordar, provienen de un marco colonial, eurocéntrico y hasta ahora las ciencias han servido para dominar, someter, diferentes sujetos”, expresó.

El Dr. Baronnet también señaló que los investigadores deben dar cuenta de una responsabilidad social, cultural, política y científica, más aún si se trabaja en el contexto de las educaciones, puesto que hay diversas formas de hacer educación, según indicó.

Una de esas responsabilidades, explicó el académico, consiste en denunciar, y para ello es necesario comprender lo que ocurre mediante el análisis de los efectos e impactos de las políticas de educación pública en las escuelas, “que siguen haciendo lo que nos decía el fundador de la sociología de la educación, Emile Durkheim, quien hablaba de la educación a manera de moldear al futuro ciudadano. La educación está fabricando el hombre nuevo, y desde distintas ideologías estamos viendo que siempre hay un afán de los adultos por moldear a los niños según la manera que responde a un proyecto político, que en el siglo pasado fue un proyecto de construcción de naciones en América Latina, proyectos nacionalistas”, ilustró.

Sobre este punto, el Dr. Bruno Baronnet hizo referencia a la naturaleza adultocéntrica de las sociedades, donde las decisiones se toman desde las necesidades y prioridades que formulan los adultos hacia los niños. “Se nos olvida observar, mirar, escuchar activamente la palabra de los niños, cómo quieren jugar, cómo se aburren los niños de las formas de dar las clases. Se nos olvida observar  cómo les estamos inculcando valores y prácticas hegemónicas que tienen que ver con cantos, cuentos y contenidos escolares que son ajenos a su realidad, es decir, estamos en una situación donde la educación está descontextualizada, desterritorializada”, enfatizó.

Por estos motivos, explicó el Dr. Baronnet, es necesario mirar a los pueblos originarios, que desde el norte de América hasta Tierra del Fuego enfrentan la dominación hegemónica colonial y apuestan por construir experiencias curriculares pertinentes, culturalmente atrevidas y dignificantes, aseveró. “Son experiencias políticamente relevantes, porque responden a un proyecto propio, tienen sus proyectos de educación propios; en Chiapas hablan de proyectos de educación autónoma, porque los deciden de manera autónoma a través de asambleas, desde sus visiones de mundo”, manifestó.

En línea con lo anterior, el investigador argumentó que es necesario deconstruir las propias perspectivas de ver la escuela y los actores de la escuela. “Quienes están marcando pautas innovadoras para las escuelas, son justamente estas organizaciones indígenas que luchan para transformar la escuela; a veces lo hacen de manera muy callada, silenciosa, pero también quisiera decir silenciada, porque no son pueblos vulnerables, son pueblos vulnerados, y son pueblos que se atreven a construir alternativas que nos pueden enseñar mucho a quienes no somos indígenas”, acotó.

“¿Para quiénes y para qué una educación intercultural? ¿Para los pueblos indígenas? ¿Necesitan ellos interculturalizarse? No. Ciertamente, quienes tienen más necesidad de descolonializarse, ser menos racistas e interculturalizar sus maneras de ver el mundo somos quienes vivimos en los centros urbanos, a quienes se nos olvida voltear hacia estas innovaciones de pueblos, organizaciones campesinas, organizaciones barriales, que muestran que otro mundo es posible”, argumentó.

El Dr. Bruno Baronnet comentó que por eso se habla de “otras formas de construir educación”, que surgen desde prioridades más cercanas a los proyectos políticos que tienen los pueblos, los barrios y las comunidades que buscan liberarse de la dominación del Estado o que buscan negociar con el Estado mejores condiciones de aprendizaje para la niñez.