Conversatorio organizado por la Escuela de Trabajo Social abordó desafíos de la profesión

Desigualdades en la formación e inserción laboral de trabajadores sociales fue el tema abordado por los académicos Oscar Labra, del Departamento de Desarrollo Humano la Universidad de Quebec, Canadá; y Soledad Reyes y Felipe Saravia, del Departamento de Ciencias Sociales de nuestra casa de estudios.

Experiencias, análisis y desafíos de la disciplina dieron a conocer los docentes durante la jornada realizada el lunes 5 de agosto, en la sala 2 del Aula Magna.

La jefa de carrera, Soledad Reyes, manifestó que el trabajo social se ha entendido a sí mismo como una disciplina que aborda la desigualdad social y sus profesionales trabajan para lograr esa transformación de no reproducir pautas que la promuevan. “Así nos vemos y así nos ven también, entonces el desafío es cómo nos miramos como escuela formadora, pues nosotros estamos produciendo o reproduciendo estos patrones al interior de la Escuela donde tenemos una diversidad de estudiantes y es importante hacernos cargo de eso, de manera que los estudiantes puedan ser el futuro profesional que se cuestionen sus propias condiciones de privilegio, que a veces se naturalizan”.

Por su parte, el Dr. Felipe Saravia presentó avances de sus investigaciones subrayando las desigualdades asociadas a género, pues a pesar que la mayoría son profesionales mujeres en trabajo social, tienen menor probabilidad de tener un trabajo estable que los hombres. Lo mismo ocurre, precisó, con los profesionales mapuche que ejercen la disciplina y ganan menos que aquellos que no lo son.” Esa es una brecha que se da en otras profesiones, pero acá se acentúa aún más, por eso la idea es visibilizar estas problemáticas y ver cómo se puede modificar a través del trabajo en nuestra profesión o del vínculo con el gremio”.

Las desigualdades, afirmó, tradicionalmente están asociadas a las políticas de redistribución en temas como pobreza, marginalidad, así como el reconocimiento, con procesos de ajuste intersubjetivo con algunos grupos de minoría étnica y de diversidad sexual. “Históricamente esta disciplina ha trabajado más en lo material que en lo subjetivo, entonces hay una mirada que tiene que cruzarse y eso debe darse en la formación. Ahora en cuanto a la disciplina también hay desigualdades que nos afectan y han sido poco analizadas como el que somos una profesión feminizada donde más del 80 por ciento que estudian y trabajan son mujeres y eso tiene una explicación histórica en el origen de la profesión”, señaló.

Así también lo planteó el Dr. Oscar Labra al referirse a la masculinidad y rol de los hombres en el trabajo social. El investigador explicó que los hombres que optan por esta profesión lo hacen motivados por diversas razones como la experiencia de vida positiva de alguna persona cercana o por la intención de querer cambiar el mundo que los rodea. Al ejercer -explicó- esos profesionales se encuentran con un nivel de confianza mayor en campos interesantes para desarrollarse en esta disciplina. “Por ejemplo, un hombre que es agresor, la literatura científica indica que se sentiría más cómodo para intervenir con otro hombre que con una mujer”.

Para Labra el desafío siempre es formar personas que sean profesionales excelentes, responsables, conscientes de los problemas sociales y con capacidad de investigar sobre las nuevas problemáticas y generar nuevas estrategias para avanzar.