UBB inicia año académico el 20 de abril con diversas medidas de apoyo al estudiantado

El rector Mauricio Cataldo Monsalves confirmó que nuestra Universidad dará inicio al año académico el próximo lunes 20 de abril, con la modalidad de docencia a distancia. La autoridad universitaria destacó que el inicio de clases fue acordado triestamentalmente, lo que quedó plasmado en el protocolo que, con este fin, elaboró una comisión integrada por los decanos y representantes de las agrupaciones estamentales y que luego aprobó el Consejo Académico. Resaltó asimismo las distintas medidas de apoyo a los/as estudiantes que está implementando nuestra institución.

Por Cristian Villa R. y Mariana Gutiérrez V.

“Nuestra UBB es consciente de los esfuerzos que realizan nuestros estudiantes y sus familias, tal como nuestros académicos y funcionarios administrativos, y por eso queremos responder de la mejor manera. El escenario generado por la pandemia de covid-19 es inédito, nos presenta desafíos complejos, pero si todos hacemos nuestro trabajo con convicción, podemos salir adelante y lograr nuevos aprendizajes, no sólo disciplinares, sino también de actitud para enfrentar la adversidad”, reseñó el rector Cataldo.

En este marco, explicó que la Universidad dispuso de 800 becas de conectividad consistente en la entrega de un chip de conexión a Internet con gigas, SMS y minutos ilimitados de conectividad. La distribución de las becas está a cargo de la Dirección de Desarrollo Estudiantil y se efectuará en función de la ruralidad y situación socioeconómica de los estudiantes. De existir demandas superiores al número de chips disponibles, se podrá acceder a una ayuda equivalente a 3 meses de internet de 6 GB mensuales, que el/la estudiante contratará con la empresa que tenga mejor conectividad en su sector geográfico.

Además, se consideran becas similares para estudiantes de programas de magister y doctorado, así como para hijos e hijas de funcionarios de nuestra Universidad que cursen estudios de pre o posgrado en la UBB.

“También hemos adquirido 159 nuevos notebooks y solicitamos más equipos a nuestros proveedores para alcanzar 445 equipos disponibles, entre notebooks y tablets, para facilitar a nuestros/as estudiantes el acceso a la docencia a distancia. De ser necesario, la UBB reforzará la adquisición de más equipos”, aseveró el Rector.

La autoridad universitaria precisó que los estudiantes tendrán igualmente la opción de pagar o postergar la cuota básica, hasta el próximo periodo de inscripción de ramos, es decir, al inicio del segundo semestre de 2020.

“La pandemia que nos afecta nos ha obligado a cerrar nuestros Campus e implementar el teletrabajo y la docencia a distancia, lo que representa desafíos nunca antes vistos para nuestra actividad académica. Las aulas deben seguir abiertas y tengo la certeza de que con el esfuerzo de todos y todas quienes conforman nuestra comunidad universitaria podremos salir airosos”, concluyó el rector Mauricio Cataldo.




Estudiantes UBB expresan voluntad de apoyar a la red de salud pública de Ñuble

El Servicio de Salud Ñuble solicitó a la UBB realizar un catastro de estudiantes voluntarios de Enfermería y Psicología, dispuestos a colaborar en la red de salud en caso que las circunstancias lo requieran. Alrededor de 50 jóvenes manifestaron su pretensión de aportar en el marco de la situación de pandemia por covid 19.  

El prorrector de la Universidad del Bío-Bío, Dr. Fernando Toledo Montiel, valoró la respuesta de la comunidad estudiantil ante la solicitud de la directora (s) del Servicio de Salud Ñuble, Elizabeth Abarca Triviño, derivada de la alerta sanitaria dispuesta por el Ministerio de Salud el 20 de marzo pasado, que estableció la posibilidad de incorporar alumnos que cursen carreras de la salud desde el séptimo semestre.

“La comunidad UBB está aportando activamente para hacer frente a la pandemia de covid 19. Es así como nuestros/as estudiantes dan cuenta de su desarrollo integral considerando las dimensiones intelectuales, psicológicas y ético-morales. La educación trasciende por mucho el ámbito disciplinar porque nos interesa formar no sólo profesionales competentes, sino también ciudadanos/as comprometidos con la comunidad y los territorios en donde deberán desempeñar sus labores”, ilustró el prorrector.

Compromiso ineludible

Ariel Alexis Arévalo Rivera (23) cursa quinto año de Enfermería y decidió expresar su disposición a trabajar en la red de salud pública de Ñuble en forma voluntaria, conmovido por el esfuerzo que miles de personas realizan al cuidar y atender a pacientes enfermos de covid-19. “Creo que puedo contribuir con un granito de arena para combatir este virus en mi país, mi ciudad, y es un honor. Somos muchos los motivados, lamentablemente, por razones geográficas varios de mis compañeros no pudieron acogerse a la convocatoria”, comentó.

Ariel Arévalo enfatizó en el sentido de compromiso social que anima a muchos de sus compañeros y compañeras al expresar su disposición a colaborar con la red de salud pública. “Como estudiantes de Enfermería de la UBB tenemos una responsabilidad tremenda con la Región, una responsabilidad con nuestra gente, una prueba más de la vocación y el llamado que tenemos de servir cuando más se necesita (…) Chillán y la Región viven días cruciales, es momento de que todos aportemos, de no abusar de los permisos y salvoconductos, de cuidar a nuestras familias. Hago un llamado a los jóvenes a pensar en sus abuelos, en su entorno, es el momento de actuar y quedarse en casa”, reflexionó.

Salud mental, una necesidad

En tanto, Camila Paz Navarrete Valladares (21) de cuarto año de Psicología, debió pasar buena parte de su tiempo en el Hospital de Chillán durante los meses de diciembre y enero, compartiendo con pacientes y personal del servicio de salud. “Pude vivenciar todo lo que ahí sucedía, ante lo cual estoy agradecida y ésta es una forma de devolver la mano y ayudar desde lo que puedo saber (…) Las cuarentenas, voluntarias u obligatorias, han cambiado nuestras rutinas, lo que ha generado mayor ansiedad y estrés en la población. La salud mental, hasta ahora, no ha sido tan considerada por la mayoría, y claramente puede ayudarnos a tomar conciencia y generar un mayor bienestar. Entonces, si puedo hacer algo junto a mis compañeros y compañeras, ¿por qué no hacerlo?”, manifestó.

Camila Navarrete también advirtió sobre la necesidad de tomar conciencia respecto del momento que vive el país y adoptar una actitud empática ante las personas con las que nos relacionamos. “Siempre se dice que las personas necesitan de alguien más, y hoy es cuando esto cobra más sentido, hoy nos necesitamos todos. Es claro que muchos pueden estar aburridos en sus hogares y pueden existir problemas económicos, pero debemos cuidarnos y cuidar a la población de riesgo. Más adelante podremos hacer todo lo que queramos, pero hoy el llamado es a quedarnos en casa, por último, hacerlo por los que hoy no pueden”, precisó.

Protección y autocuidado

Bárbara Lissa Sepúlveda Fontealba (23) de quinto año de Enfermería, señaló que sumarse en calidad de voluntaria es una oportunidad de aprendizaje y también de ayudar. “No sólo debemos quedarnos opinando de que las cosas están mal. Pienso que si uno puede, ayudar es un deber (…) Para mí es un compromiso personal y moral. Estimo que la Universidad está al debe en relación al trabajo de voluntariado y de programas de vinculación con el medio, porque tiene una amplia gama de carreras, particularmente en el área de la salud, que pueden generar ayuda y expresar un compromiso con quienes no son tan afortunados y el sistema público los deja de lado”, comentó.

Bárbara Sepúlveda también llamó a la comunidad a adoptar medidas de protección y autocuidado. “Hay que recalcar a la población que se quede en su casa. Y si deben salir, que usen medidas de protección personal como guantes o mascarillas.  Asimismo, hay que informarse sobre el uso  correcto de esos implementos porque de otro modo se convierten en un foco de infección mucho mayor”, advirtió.

La oportunidad de replantearnos

Luis Felipe Pérez Valenzuela (24) de quinto año de Psicología, aceptó la solicitud porque ve una oportunidad de ayudar a la región y su gente a partir del conocimiento adquirido en su formación. “Esta crisis humanitaria no está afectando sólo la salud física de las personas, sino también la salud mental. Es aquí donde profesionales y futuros profesionales del área de la psicología encuentran un gran desafío. Una de las cosas que destaco de los y las estudiantes de Psicología UBB es que tenemos sensibilidad social, nunca hemos estado ajenos a lo que sucede en nuestra sociedad y esta vez  no será la excepción”, aseguró.

Si bien desconoce las labores que deberá realizar ante un posible llamado, Luis Felipe manifestó sentirse preparado para asumir cualquier escenario. “La crisis nos invita y desafía a una búsqueda constante de cómo ayudar a la sociedad desde las distintas áreas del conocimiento. En el caso de mi carrera algunos colaboran haciendo psicoeducación, otros ayudando a contener emocionalmente a sus familiares o cercanos; otros realizando psicoterapia por videollamada, entre otras cosas. El más mínimo conocimiento hay que colocarlo a disposición de aquellos que lo necesitan”, señaló.

“Me gustaría decir que cada crisis es una oportunidad de aprendizaje y de replantearnos algunas ideas, pero lo importante es darle un sentido ¿Seré la misma persona después de esta crisis? ¿Qué cosas valoro ahora, que antes no? Ya llegará el momentos de abrazarnos,  pero por ahora  hay que ser responsables con aquellos que amamos. Estoy seguro que este escenario nos dejará muchas enseñanzas que nos servirán como futuros profesionales. Y por último quiero honrar el trabajo que está realizando el personal de Salud, muchas gracias por todo el esfuerzo desplegado”, reflexionó.




Académico UBB se refiere a la realidad de las familias con la educación virtual

La suspensión de las clases presenciales en todos los establecimientos educacionales fue una de las primeras medidas adoptadas en el país para prevenir el coronavirus, lo que implica un trabajo colaborativo entre profesores y padres de los escolares al inicio del semestre académico en modalidad virtual.

La realidad de las familias chilenas se torna compleja, ante los cuidados necesarios para prevenir el virus se suma la educación a distancia de niños y niñas. El director de la Escuela de Pedagogía en Educación General Básica de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad del Bío-Bío, Héctor Torres Cuevas, subraya que con el estallido social de octubre y este nuevo escenario en cuarentena por el coronavirus deja en evidencia “la precariedad estructural del sistema escolar nacional, caracterizado por sus altos niveles de desigualdad y segregación social, económica y étnica, a lo que se añade una marcada orientación a la obtención de resultados estandarizados”.

Ante esta situación, el académico enfatiza que para los estudiantes de educación básica es fundamental la creación de una rutina de trabajo, que pueda considerar el desarrollo de textos escritos a través de la creación de relatos (historias, diarios de vida, cuentos, poemas, comic), establecer tiempos de lectura apoyado en los textos escolares del Ministerio de Educación o textos creados por los propios niños, realizar la resolución de problemas en matemática o guiar el desarrollo de actividad física. Lo importante -expresa- es que las prácticas que se realicen no frustren o estresen a niñas y niños. “Hay que buscar dentro de las posibilidades que existan procesos orientados a valorar el estar reunidos como familia y que incentiven la creatividad en los hijos, lo que no es fácil si entendemos los elementos de contexto de la sociedad, puesto que las familias sin acceso a educación virtual, son en general las que viven en territorios donde el Estado se encuentra ausente o existen tensiones económicas y sociales que las impactan diariamente”.

En el caso de aquellos hogares sin acceso a la educación virtual, Héctor Torres señala que es necesario que los padres organicen actividades que permitan a sus hijos e hijas aprender en razón de lo que se tiene disponible. Por ejemplo, si en la familia se ha retomado la costumbre de hacer pan, por la imposibilidad de comprarlo, son instancias donde se podría involucrar la participación de los niños, ya sea para escribir la receta, calcular medidas o preparar el pan. Las actividades propias de un hogar pueden transformarse en un recurso de aprendizaje. Además, se pueden incorporar nuevas prácticas como el reciclaje, convertir residuos del hogar en nuevos objetos, alentar la creación artística, entre otras actividades.

Considerando el contexto de cuarentena y encierro -explica el académico- las conductas que pueden mostrar un problema de aprendizaje o llevar a que se generen son variadas. “Algo evidente puede ser el desinterés de los hijos por cumplir una rutina de trabajo en la semana, lo que probablemente reproduzca lo que sucede con ese niño o niña en el aula de clases, lo que para muchos padres es algo desconocido o que han negado. Otros tipos de conductas que requieren la atención de los padres por afectar el aprendizaje de sus hijos pueden ser los cambios de humor, problemas para dormir, pérdida del apetito, ansiedad, irritabilidad o conflictos con la autoridad de los adultos”. asevera.

También manifiesta que en los hogares se puede ayudar a niños y niñas a liberar tensión y al mismo tiempo potenciar el aprendizaje mediante actividades que desarrollen la psicomotricidad, por ejemplo, saltar la cuerda, dar botes con una pelota, hacer equilibrio, caminar en puntillas, realizar ejercicios de relajación (técnicas de respiración, cantar, jugar a resistir la risa, masajes, dibujar, etc.), utilizar juegos de mesa como las cartas o ajedrez. “Todas estas son instancias que permiten el desarrollo de la concentración, el cálculo mental o la toma de decisiones. También, juegos como el bachillerato pueden generar un ambiente de diversión, pero al mismo tiempo incentivar la indagación en sus conocimientos para construir sus respuestas”, concluye.