Académicos UBB se refieren a los avances y desafíos del patrimonio cultural

Obras de la escultora Marta Colvin.

Al conmemorarse esta semana el Día del Patrimonio Cultural los académicos Dr. Cristián Leal, del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Educación y Humanidades; y Dr. Pablo Fuentes, del Departamento de Diseño y Teoría de la Arquitectura de la Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño (Farcodi), dan a conocer su visión sobre los avances y desafíos que tenemos como sociedad en esta materia.

Este año, el Día del Patrimonio Cultural se conmemorará el 29, 30 y 31 de mayo con una edición virtual que estará disponible en el sitio www.diadelpatrimonio.cl donde se podrá accder a diversas actividades organizadas en el país.

Si bien ha existido siempre un interés patrimonial en Chile, diversos hitos en las últimas décadas han puesto valor al patrimonio material e inmaterial. En 1999 se crea el Día del Patrimonio, donde los edificios de instituciones estatales y privadas se ponen a disposición de la ciudadanía para su visita y recorrido, generando un entusiasmo creciente, especialmente en municipios, colegios y organizaciones culturales locales y regionales, comprometidas con el tema. En 2017, en tanto, se crea el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Así lo destaca el Dr. Cristián Leal, quien señala que las unidades de patrimonio de los municipios han adquirido un gran dinamismo, reconstruyendo la historia de los barrios, comunidades, organizando diálogos patrimoniales en torno a temáticas diversas, que sin duda se seguirán incrementando con el tiempo. “El propio Ministerio de Educación a través de sus políticas, también pone énfasis en el patrimonio como un recurso de aprendizaje muy importante, en cuanto aporta al conocimiento del pasado y de una herencia, como también al reconocimiento de nuestra identidad y pertenencia”, asevera.

Asimismo, el Dr. Pablo Fuentes precisa que las temáticas del patrimonio han ido ganando terreno en distintos foros y debates especializados y no especializados. “La sociedad va tomando mayor responsabilidad por las circunstancias prósperas o adversas del pasado, y de cómo éstas han marcado la vida social e individual. A nivel de políticas institucionales, resulta evidente el interés institucional por extender y propagar este debate. El conocimiento de distintos tipos de vestigios, tradiciones y culturas, a través de distintos medios de comunicación, ha sido una manera de divulgación excepcional”, enfatiza.

Sin embargo, también se observan desafíos importantes a considerar como sociedad. Según el Dr. Fuentes, a partir de los sucesos nacionales desarrollados desde el 18 de octubre de 2019, nuestra sociedad reveló numerosos carencias económicas y sociales. “La desigualdad social, incrementada por la violación a derechos humanos fundamentales, ha configurado un escenario teñido por una inusual fragilidad social. En ese marco, muchas de nuestras ciudades, especialmente sus cascos históricos, han entrado en una dinámica de destrucción que ha afectado diversas estructuras arquitectónicas”. La sociedad entera -agrega- pareciera que forma parte de un estado de perplejidad, donde la añoranza por lo que significa un pasado, una memoria levemente estable, parece animar su sobrevivencia. Las posibilidades que abre la revisión sistematizada del pasado se ofrece como una oportunidad para esbozar un futuro más venturoso.

Al respecto el director del Diplomado en Gestión del Patrimonio Cultural Regional de la UBB, Cristián Leal, subraya en la escasa asignación de recursos para investigar en el patrimonio, aunque reconoce que sí existen avances en esta área. Para el docente, el conocimiento sobre el patrimonio es más bien superficial y por lo general gira en torno a personas y lugares comunes, desconociendo que existe un rico patrimonio en nuestras propias casas, barrios, medio rural, el cual desconocemos.

“Tenemos una deuda con archivar la memoria de las cantoras, santiguadoras, componedoras de hueso, talabarteros, entre otros. Debemos hacer con mayor ahínco lo que hizo en su momento Oreste Plath, quien recorrió el país y el continente recogiendo el testimonio y la evidencia de los sectores populares en cuanto a sus creaciones y pensamientos. En este sentido un mayor trabajo etnográfico debe mover nuestro interés por el patrimonio y en ello las instituciones culturales, universitarias, colegios, debiéramos asociarnos para lograr una cobertura patrimonial que muestra nuestra diversidad cultural regional”, sostiene.

Entre los valores patrimoniales de la región de Ñuble el Dr. Leal no duda en afirmar que es su gente, los habitantes que han vivido en los diversos territorios de la región, esas personas que hoy conocemos como Tesoros Humanos Vivos. “Todos ellos, hombres y mujeres no sólo son valiosos/as por el oficio que heredaron y cultivan, sino que también por su historia de vida, donde encontraremos valores que hoy necesita nuestra sociedad”. Además, destaca la documentación manuscrita e impresa que han dejado instituciones, personas y colectivos como testimonio de sus pensamientos, esperanzas y sueños.

Para el Dr. Pablo Fuentes, quien integra el equipo académico del Magíster en Patrimonio Arquitectónico y Urbano de la Farcodi, en la región del Biobío “los espacios naturales, abiertos, asoleados y en cierto modo, solitarios, dispuestos al solaz, a la higiene ambiental y colectiva, abren a una oportunidad pospandemia que valore mucho mejor el hábitat arquitectónico y urbano. Los cerros, las lagunas, el mar, los bosques comparecen como un escenario abierto y amplio para esta nueva sociedad. La Reserva Nacional Nonguén, se ofrece como un hito patrimonial este 2020 al ser declarado Parque Nacional periurbano”, subraya.