PIESDI inicia Diálogos de Inclusión desde el Enfoque Social de la Discapacidad

“Relatos de una historia de vida con un antes y un después de una situación asociada a discapacidad”, se denominó la primera sesión LIVE a través de Instagram, a cargo de la académica de la carrera de Ingeniería Civil, Gilda Espinoza Valenzuela. La coordinadora del Programa de Inclusión, Especialista en Discapacidad (PIESDI) de la Dirección de Desarrollo Estudiantil, Jacqueline Angulo Cuevas, precisó que se trata de un ciclo de conversación íntimo, que pretende visibilizar experiencias y sensibilizar a la comunidad con miras a asumir un enfoque social de la discapacidad. 

La vida puede cambiar drásticamente en cualquier minuto y con ello nuestras perspectivas, percepciones de la realidad y planes de futuro. De hecho, a partir de una experiencia que trastoca la trayectoria vital, es posible advertir nuevas realidades y hacer propias preocupaciones e inquietudes que antes parecían lejanas o ajenas.

Lo anterior, es parte de la reflexión y aprendizaje que se pudo constatar en la sesión convocada por PIESDI, a partir de la experiencia narrada por la académica Gilda Espinoza Valenzuela.

En la oportunidad, la profesora dio cuenta del cambio que experimentó su vida tras desarrollar la enfermedad de Parkinson y comenzar a experimentar situaciones asociadas a la discapacidad.

“Hubo un evento que cambió mi vida, la forma en que yo pensaba que ésta sería en el futuro. Por ejemplo, yo pintaba y pensaba que al retirarme me dedicaría a la pintura, tenía mi atril, mis cuadros… y de un momento a otro, todo cambió”, precisa.

En el plano académico todo se estaba dando de la mejor manera, y a ojos de cualquiera, se podía considerar una académica exitosa, registrando publicaciones científicas periódicas y con muchos proyectos por delante. En lo personal, las cosas eran igual de satisfactorias. Sin embargo, la aparición de los primeros signos, como la pérdida del equilibrio y la posterior confirmación del desarrollo de la enfermedad de Parkinson, hicieron que su vida tuviera un vuelco.

No fue fácil asumir la realidad, pero siempre tuvo la fuerza suficiente para seguir brindando sus clases. El apoyo de sus colegas y de los propios estudiantes también fue un estímulo importante. “Una alumna, Bárbara, se preocupó de ayudarme para lograr llegar a la sala, y estuvo siempre temprano esperándome. Y eso le significaba llegar más temprano a ella, con todo lo que eso implica, pero siempre estuvo para brindarme su brazo mientras me valía de un bastón. Luego debí asumir el uso de una silla de ruedas y eso también fue doloroso porque advertía que mi vida había cambiado” evocó.

De ese modo, la profesora Espinoza comprendió que “había entrado al mundo de las personas en situación de discapacidad”, según narró. “Uno ve esto como algo lejano, como otro mundo. Quizás podemos tratar de hacer que las personas se sientan bien, pero los demás realmente no saben tratar a las personas en esta situación, porque no están en silla de ruedas. Me di cuenta que vivimos un mundo muy discriminatorio y que falta empatía. En silla de ruedas no logro utilizar un cajero automático, tampoco alcanzo a pagar con tarjeta en el mesón de una tienda, porque las máquinas están pegadas a las superficies, y si quiero ir a un restaurante, debo averiguar si cuentan con acceso y con baños para personas en silla de ruedas. Uno no tiene libre elección en todas las áreas”, reflexionó.

A partir de las experiencias narradas, la coordinadora de PIESDI, Jacqueline Angulo, relevó la importancia del diseño universal que asume una visión holística del entorno, considerando desde las diferencias en las edades, hasta las diversidades funcionales de las personas que conforman la sociedad. De este modo es posible conseguir una sociedad en la que todas las personas pueden participar. “Todos y todas vivimos en la misma sociedad y no somos uniformes ni estándar, somos diversos completamente”, señaló.

La profesora Gilda Espinoza llamó a reflexionar sobre esta realidad puesto que sostiene que “la discapacidad no existe”, y es la sociedad la que se ha estructurado del modo en que la conocemos, y la que levanta restricciones físicas a los diversos espacios y de acceso a los contenidos educativos y de información. Por último, hizo un llamado al estamento académico a tener la apertura y motivación de incorporar metodologías inclusivas que brinden la oportunidad de ejercer el derecho a la educación de las personas en situación de discapacidad.

La coordinadora Jacqueline Angulo destacó a las uniades académicas articuladas con PIESDI e invitó a sumarse a las que aún no lo están, para juntos co-construir contextos de mayor inclusión.