+56-413111200 / +56-422463000 ubb@ubiobio.cl
Publicado el 30 de marzo del 2026

“Tierras raras” en Cobquecura     

Por José Sandoval Díaz
Escuchar noticia

Gran parte de los ñublensinos visitamos Cobquecura por su paisaje costero y su valor turístico. Pero esa imagen convive con otra realidad menos visible: pobreza, carencia de servicios básicos, una marcada ruralidad y una población envejecida. No estamos, entonces, frente a un territorio vacío ni disponible para cualquier promesa de inversión. Estamos frente a una comuna con vulnerabilidades estructurales, donde el “desarrollo” no puede evaluarse solo por su rentabilidad esperada, sino también por sus efectos sobre la calidad de vida territorial.

En ese escenario, la silente exploración de tierras raras en Cobquecura no debiera tratarse como un mero asunto técnico-económico. Lo que está en juego no es solo un conjunto de minerales estratégicos para la transición energética, la digitalización y la industria militar global, sino también el tipo de relación que el país está dispuesto a establecer con Ñuble. Porque bajo el lenguaje seductor de los “minerales del futuro” suele quedar fuera la interrogante: ¿Progreso para quien y a costa de qué?

En Cobquecura el proyecto La Marigen, vinculado a NeoRe SpA, registra 5.200 hectáreas de concesiones y forma parte de una iniciativa mayor de 22.800 hectáreas entre Ñuble y Maule. A ello se suman recientes reportes sobre perforaciones en terreno.

Es decir, no estamos ante una hipótesis remota, sino ante un proceso que ya comienza a materializarse. Y ese es justamente el punto: estas iniciativas no se dan sobre espacios vacíos, sino sobre comunas que ya arrastran desigualdades previas y donde una intervención de gran escala reordena prácticas, prioridades y conflictos.

La experiencia de Penco nos muestra que estos proyectos no dependen solo de su viabilidad técnica o de su rentabilidad económica, sino también de la legitimidad social y territorial que logren construir (recomiendo el documental “Tierras Raras: El Dilema de Penco y el Gran Concepción” en YouTube).

Hoy, esa discusión se reactiva por los incendios, los lineamientos del nuevo gobierno y por la declaración firmada el 12 de marzo entre Chile y EEUU sobre minerales críticos y tierras raras. Todo ello vuelve a situar a territorios como Penco y Cobquecura dentro de una disputa geopolítica mayor, ligada a cadenas de suministro e intereses estratégicos internacionales.

Ahí está, precisamente, el punto que no debiera seguir silenciado. Bajo la retórica del desarrollo regional, puede abrirse paso una sigilosa fase de extractivismo en comunas que ya viven desigualdad territorial. En Cobquecura, hablar de tierras raras no es hablar solo de progreso regional. Es hablar de pobreza, ruralidad, envejecimiento, turismo y medios de vida. Es hablar de un territorio donde la presión extractiva no llega a una hoja en blanco, sino a una trama social y territorial ya tensionada.

La pregunta de fondo, entonces, no es si las comunas más empobrecidas necesitan desarrollo. Eso es evidente. La pregunta es otra: si el futuro estratégico del país debe seguir construyéndose a costa del sacrificio de territorios como Cobquecura. Porque no toda promesa global trae progreso local.

A veces, solo profundiza viejas vulnerabilidades con nuevos discursos desarrollistas.

José Sandoval Díaz

José Sandoval Díaz Director del Centro de Estudios de Ñuble UBB