El arte y la reflexión como forma de manifestación universitaria

 

Una de las instancias universitarias que tuvo mayor visibilidad a partir del Estallido Social que se inició el 18 de octubre de este año que culmina, es la manifestación artística; fue así como la Dirección de Extensión tuvo la misión de sacar el arte a la calle y de generar cabildos en donde se reflexionó en torno al rol de la cultura.

Por Miguel Lagos

Apenas terminaba el primer fin de semana en que se inició la crisis social, el equipo de Extensión recibía llamados, emails, mensajes por redes sociales, de estudiantes que integran los talleres artísticos, así como de los músicos que se forman en el Conservatorio, para realizar intervenciones en los espacios públicos como una forma de sumarse desde los ámbitos creativos de la UBB; otros apelaban que era en ese momento en más que nunca los espacios culturales universitarios debían mantenerse abiertos para generar asambleas, y ser puntos de encuentro de la gente que se mantenía en la calle manifestándose; la efervescencia y las ganas de participar eran desbordantes.

“Sabíamos que nuestra misión de canalizar el sentimiento que despertó esta explosión social era trascendental, sobre todo pensando en nuestro rol de Universidad Pública y Estatal”; sostiene Leonardo Seguel, Director de Extensión al recordar los primeros días.

“Intentamos a fines de octubre realizar la primera intervención artística en el Frontis de Extensión, sin embargo, fue probablemente la semana de mayor tensión” sostiene el Encargado de Talleres Artísticos de Extensión en Chillán, Miguel Lagos – “con mucho pesar tuvimos que suspender porque era realmente riesgoso hacerla en esas condiciones”. Este intento fallido hizo ver al equipo de Extensión que no tenían ninguna posibilidad de expresarse a través del arte y en la calle desde la institucionalidad cultural, y es en ese contexto que nació la idea de hacer cabildos cuyo propósito fue reflexionar en torno al Rol del Educador Artístico en Tiempos de Crisis. El primero se realizó en el Centro de Extensión Chillán el 14 de noviembre y el segundo el 19 del mismo mes en Paraninfo de la UBB en Concepción. “Fueron catárquicos, hubo momentos de mucha emoción y surgieron ideas muy fuertes que se están trabajando en la elaboración de documentos” informó Lagos.

Posteriormente al mediodía del 23 de noviembre, el Conservatorio de Música Laurencia Contreras, a través de su Coro de Cámara intervinieron su propio espacio y sacaron la música a la calle; allí se vivió un bello momento, cuando cientos de ciclistas que se manifestaban en Plaza Perú llegaron cuando los músicos entonaban El derecho de vivir en paz, canción de Víctor Jara, que se transformó en un himno este 2019; la segunda intervención del Conservatorio se realizó al mediodía del 28 de noviembre, a través de jóvenes músicos en un espacial Ensamble de Guitarras; “Nada mejor y más gratificante que salir a nuestro antejardín de Paicaví, y mostrar a nuestros vecinos y al transeúnte curioso que vemos diariamente pasear y pasar por afuera de nuestras aulas, aquellos ojos y oídos atentos a nuestra labor que tratan de descubrir que sucede en esta sencilla casa con historia de arte musical” comenta entusiasmado el Director del Conservatorio Laurencia Contreras, Igor Concha, quien agrega: “Esto se siente en los oídos y en el corazón. Siempre estaremos agradecidos de este movimiento que nos ha movido el piso, el corazón y el alma, que ha mostrado lo triste y bello de nuestra patria” sostiene el músico y director.

“A casi 2 meses del estallido contábamos con las condiciones necesarias para realizar la intervención que no pudimos hacer a días de iniciado este proceso” cuenta Lagos, explicando que el 4 de diciembre a mediodía sacaron baterías, saxos, 18 bailarines, 4 actrices y generaron una intervención sin aviso alguno, en donde se congregaron más de 150 personas que se emocionaron con “Arauco tiene una Pena” de Violeta Parra, también escucharon atentamente parte del monólogo de La Vida es Sueño, y que al igual que en Concepción, se entonó esta vez en una versión jazzística “El derecho de vivir en Paz”

“La difusión de la música y la cultura en general, es parte de la misión y compromiso social que la Universidad tiene con la comunidad, más aún, cuando ésta reclama el derecho a una sociedad más justa y humana donde el arte no puede quedar excluido. En este contexto, hemos querido intervenir en el espacio urbano, para incorporar la dimensión emocional en la experiencia del momento histórico que vive nuestro país.” Concluye Leonardo Seguel al ser consultado por el sentido de aportar con arte en este histórico trance que vive el país.