El Dr. Cristián Leal Pino, académico del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Bío-Bío, fue invitado por la Municipalidad de Chillán Viejo para ofrecer la conferencia “Misioneros franciscanos del Colegio de Chillán en la Frontera. Vida espiritual y material hacia fines de la Colonia”, instancia en la que destacó el aporte espiritual, político, social y cultural que la Orden Franciscana legó al territorio, así como la necesidad de preservar este patrimonio para las futuras generaciones.
En el marco de la conmemoración de los 446 años de Chillán, el académico del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Bío-Bío, Dr. Cristián Leal Pino, expuso una mirada renovada sobre el papel desempeñado por los franciscanos en la configuración histórica del territorio, abordando aspectos que van desde la creación del Colegio de Misiones de Chillán y su integración a una red continental de establecimientos misioneros, hasta su influencia política, económica y cultural durante los últimos años del periodo colonial.
La actividad, realizada en el Centro Cultural de Chillán Viejo, fue organizada por la Municipalidad de la comuna, que invitó al investigador debido a su reconocida trayectoria en el estudio de la presencia franciscana en la región.
El Dr. Leal explicó que uno de los principales objetivos de su conferencia fue ampliar la comprensión del patrimonio histórico asociado a los franciscanos, evitando reducirlo exclusivamente a los límites administrativos actuales.
“Los franciscanos se proyectaron desde Chillán hacia un territorio inmenso, llegando hasta Chiloé, Valdivia, Arauco, Santa Bárbara e incluso más allá del Perquilauquén. No podemos circunscribir un patrimonio, un territorio o un espacio únicamente a un punto de vista político», sostuvo el académico.
Asimismo, destacó que pocas instituciones han mantenido una presencia tan prolongada en la historia local. “Si uno revisa estos 446 años de historia, probablemente ninguna institución política o religiosa ha permanecido de manera tan continua como los franciscanos. Hoy muchos de ellos ya no están, parte importante de su patrimonio documental se trasladó fuera de la región, pero permanece su legado, su huella y su patrimonio inmaterial. Ese es el patrimonio que debemos cuidar», afirmó.
Una misión espiritual y también estratégica
Durante su exposición, el investigador explicó que el Colegio de Misiones de Chillán, fundado en el siglo XVIII, no fue una experiencia aislada, sino que integró una red de diecisiete colegios misioneros impulsados por la Iglesia y la monarquía borbónica para revitalizar la labor evangelizadora y fortalecer la presencia de la Corona en los territorios fronterizos.
En ese contexto, señaló que la labor de los frailes trascendía ampliamente la evangelización. “Los franciscanos no solo cumplían una función espiritual. También desarrollaban un rol político y estratégico. Eran quienes recorrían el territorio, mantenían contacto con las comunidades indígenas y podían informar a la Corona sobre la presencia de otras potencias en las costas o sobre la situación de la frontera”, explicó.
El académico también resaltó el papel desempeñado por los religiosos como mediadores en una zona marcada por conflictos permanentes. “Muchas veces los frailes actuaron como mediadores entre las comunidades indígenas y la población hispana. Incluso participaron en el rescate de cautivas españolas y en la resolución de conflictos locales. Probablemente ese rol de acercar a distintos grupos humanos constituye uno de sus mayores aportes históricos”, indicó.
Bernardo O’Higgins y el Colegio de Chillán
Otro de los aspectos abordados fue la relación entre el Colegio Franciscano y Bernardo O’Higgins, quien se vinculó con los frailes en su niñez al asistir a dicho colegio y posteriormente durante su etapa como Director Supremo. Según explicó el Dr. Leal, existen antecedentes que muestran relaciones económicas entre O’Higgins y la Orden Franciscana.
“Creo que todavía queda mucho por investigar sobre la relación de O’Higgins con los franciscanos. Habitualmente lo observamos desde su dimensión política, pero existe una historia mucho más profunda vinculada a su acercamiento al mundo indígena y al legado que dejaron los frailes en su formación”, señaló.
Humanizar la historia
La conferencia también incorporó una mirada sobre la dimensión cotidiana de los misioneros, abordando los largos viajes desde España, el aprendizaje del mapuzugun, las dificultades para adaptarse a la vida en la frontera y la participación de figuras poco conocidas, como las síndicas apostólicas -casos muy excepcionales- mujeres viudas autorizadas para colaborar en la administración de los bienes franciscanos. Al respecto mencionó los casos de Clara de Eslava y Lope de Valdivia, y el de María Loreto Riquelme de la Barrera de Chillán.
El historiador también aludió al caso del reconocido militar, hacendado y comerciante Ramón Lantaño, quien tuvo una activa vinculación comercial con la orden, sobre todo en sus inicios.
En ese sentido, el académico llamó a comprender la historia desde una perspectiva más humana. “Me interesa el fraile más allá del color del hábito; me interesa la persona. Eran hombres que cruzaban el océano, recorrían enormes distancias y permanecían durante años en un territorio complejo. Hay que humanizar también la historia para comprender realmente lo que significó esa experiencia», reflexionó.
Finalmente, el Dr. Leal planteó la necesidad de fortalecer la investigación patrimonial y avanzar en la recuperación del patrimonio documental asociado a la presencia franciscana en la región. “Hemos perdido muchas cosas, pero aún conservamos un patrimonio inmaterial enorme. Si logramos rescatar nuestras fuentes documentales, fortalecer archivos regionales y seguir investigando este legado, estaremos preservando una parte fundamental de la historia de Chillán y de Ñuble», concluyó.







