Jornada UBB de Sensibilización de Trastornos del Espectro Autista

Profesionales, académicas y académicos, estudiantes de carreras de la salud, educación y de las ciencias sociales, participaron en la Jornada de Sensibilización de Trastornos del Espectro Autista convocada en el marco del proyecto de Extensión relevante “Promoción y Prevención de la Salud, una tarea de todos”, que lidera la académica del Departamento de Enfermería, Aurora Henríquez Melgarejo.

Sensibilizar a los equipos de salud para gestionar acciones oportunas, inclusivas y de calidad a los usuarios con Trastornos del Espectro Autista fue el principal propósito de la jornada que puso especial énfasis en la necesidad de actualizar la importancia de la estimulación temprana y los mecanismos de detección de Trastornos del Espectro Autista (TEA).

La académica Aurora Henríquez Melgarejo explicó que se estima que 1 de cada 59 niños y adolescentes puede presentar algún Trastorno del Espectro Autista, siendo fundamental el diagnóstico y la pesquisa precoz para un tratamiento oportuno que favorezca el funcionamiento psicosocial de niñas y niños.

“El TEA no es una enfermedad sino una condición. Es importante que los equipos de salud de la Atención Primaria detecten tempranamente esta condición porque así es posible iniciar procesos de derivación y tratamiento oportuno para que estos niños y niñas tengan las mismas oportunidades que los demás. El abordaje debe realizarse en forma multidisciplinaria y por eso en esta jornada hemos considerado la participación de distintos profesionales que tributan a este objetivo”, expresó la académica.

La enfermera del Programa de Salud Infantil del Cesfam Los Volcanes de Chillán, Claudia Bravo Bonniard, explicó que el control de salud infantil a los 18 meses, que se efectúa en la Atención Primaria, brinda la oportunidad de pesquisa inicial oportuna de niños con riesgo de retraso del desarrollo psicomotor y que pudieran llevar a una sospecha de TEA.

“La primera instancia de derivación es la Sala de Estimulación Temprana que es atendida por educadoras de párvulo con dedicación exclusiva para trabajar con niños y sus madres, padres o cuidadores”, comentó.

En tanto, el terapeuta ocupacional Carlos Pérez, explicó que, “Nos interesa que los chicos sean funcionales, que jueguen y disfruten. Cuando niños y niñas presentan dificultad en su participación ocupacional se hace necesaria la terapia de integración sensorial. En este caso, se propician los procesos neurofisiológicos para facilitar los aprendizajes y la participación. La integración sensorial se realiza en un contexto, en un setting terapéutico muy particular. Pero lo importante es llevar el trabajo del setting a la vida diaria, la casa, al colegio, al bus escolar porque los niños y niñas deben adaptarse y participar en distintos contextos, por eso la necesidad de salir del box y extrapolar la integración más allá de la clínica propiamente tal”, enfatizó.

La jornada contó con el auspicio de la Dirección de Extensión, la Facultad de Ciencias de la Salud y de los Alimentos (FACSA), la Escuela de Enfermería UBB y la Seremi de Salud de Ñuble.

El programa consideró la participación de los psicólogos Mauricio Mercado, Javiera Reyes y Natalia Medina, la fonoaudióloga Salomé Pulgar, la psiquiatra infantil Andrea Arriagada; la enfermera Claudia Bravo, el terapeuta ocupacional Carlos Pérez, y las experiencias parentales de Claudia Luengo e Ingrid Reyna.