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Publicado el 07 de septiembre del 2026

Museo Marta Colvin UBB lleva la experiencia de la escultura a escuelas rurales de Ñuble

Por Cristian Villa Rodríguez
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A través del proyecto “Crear es Habitar: del museo a la escuela 2026”, la Universidad del Bío-Bío impulsa una experiencia de mediación artística que conecta al Museo con comunidades educativas de Coelemu y Ñiquén. La iniciativa propone un recorrido de ida y regreso: el Museo llega a las escuelas y luego las y los estudiantes visitan sus espacios, fortaleciendo una relación entre creación, aprendizaje y territorio.

El Museo Marta Colvin de la Universidad del Bío-Bío está llevando la experiencia de la escultura contemporánea más allá de sus propios espacios. A través del proyecto “Crear es Habitar: del museo a la escuela 2026”, estudiantes de establecimientos rurales de Ñuble participan en un proceso que comienza en sus comunidades educativas, incorpora la experimentación y la creación artística y luego los invita a regresar al Museo con nuevas herramientas para observar, interpretar y relacionarse con las obras.

La iniciativa, desarrollada por el Área de Educación y Mediación del Museo junto a la Secretaría Regional Ministerial de Educación de Ñuble, busca ampliar las posibilidades de acceso a experiencias artísticas y, al mismo tiempo, construir una relación más profunda entre museo, escuela y territorio. Durante esta experiencia piloto participan el Colegio José Francisco Pino Medina de Coelemu y el Liceo Tiuquilemu de Ñiquén, establecimientos con los cuales existe una vinculación previa.

La coordinadora del Museo Marta Colvin, Katerin Henríquez Millar, explicó que el propio nombre del programa expresa su sentido. “Crear es Habitar no es solamente una frase. Habla de una creación situada, de habitar este territorio, observar lo que está a nuestro alrededor y reinterpretarlo a través de la creación artística, como también lo hacía Marta Colvin”, señaló.

Del museo a la escuela y de la escuela al museo
El proyecto se desarrolla junto a Ramón Rivas, coordinador de Actividad Física Escolar/Educación Artística y Cultura de la Secreduc Ñuble, y propone un recorrido en ambas direcciones. Primero, el Museo llega hasta los establecimientos para trabajar con las y los estudiantes y, posteriormente, ellos visitan el Museo Marta Colvin, incorporando a esa experiencia los aprendizajes y preguntas surgidos durante el proceso creativo.

La coordinadora del proyecto, Alison Silva Silva, explicó que uno de los desafíos del Área de Educación y Mediación ha sido precisamente ampliar el radio de acción del Museo. “La idea era salir de nuestro espacio como museo y poder llegar a las escuelas rurales. Tenemos una misión que tiene que ver con que estudiantes aprendan de la escultura de una forma llamativa, diferente y, por sobre todas las cosas, accesible”, afirmó.

En Coelemu, la artista Consuelo Ceballos, quien entre sus expresiones desarrolla murales utilizando pigmentos de tierra, realizó un taller de modelado en arcilla. En Tiuquilemu, en tanto, el artista y escultor Adrien Canitrot abordó junto a niñas, niños y jóvenes la escultura abstracta y su proceso creativo.

La propuesta busca aproximar a los estudiantes a una disciplina que presenta dificultades particulares para ser trabajada en los establecimientos, tanto por los materiales requeridos como por su presencia acotada en el currículum. La experimentación permite así pasar desde conceptos como escultura contemporánea o abstracción hacia una experiencia concreta de observar, tocar materiales, imaginar y crear.

Alison Silva destacó que el proceso también ha permitido revisar la manera en que una institución cultural se relaciona con las comunidades. Más que entender la iniciativa como una acción destinada simplemente a “llevar conocimiento” desde el Museo hacia una escuela rural, la experiencia ha demostrado el valor del aprendizaje recíproco. “Se trata de ir a aprender con ellos”, sostuvo, destacando la libertad y sensibilidad con que niñas, niños y jóvenes interpretan las obras desde sus propias experiencias.

Aprender desde otros lugares
Esmirna Bravo Sepúlveda, docente de Artes Visuales del Liceo Tiuquilemu
, explicó que esta relación comenzó a construirse durante 2025, mediante visitas de distintos cursos al Museo. Este año una delegación desde séptimo básico hasta tercero medio volvió a participar, ahora como parte de un proceso más amplio.

“Es una manera muy integral de entregar contenidos. No se trata solamente de lo que está en el currículum, sino de que puedan experimentar otras habilidades que muchas veces no han descubierto, conocer otros procesos creativos y aproximarse a conceptos que no son habituales en su día a día”, expresó.

La docente destacó que trabajar con ideas como la abstracción permite estimular la creatividad y el pensamiento crítico e incluso establecer conexiones con otras áreas del conocimiento. Asimismo, valoró especialmente que estudiantes de una comuna rural puedan acceder a experiencias culturales que no siempre están disponibles en su entorno inmediato. “Lo hacemos por ellos, para darles más experiencias y acercarlos a la cultura”, afirmó.

El afán por descubrir el mundo
Las propias voces de los estudiantes permiten dimensionar ese efecto. Pedro Ramírez Tapia, de séptimo básico, había conocido el Museo el año anterior, pero esta vez percibió algo diferente. “Estuvo más divertida y me causó más interés venir. Me motiva más”, comentó. Particularmente le llamaron la atención las esculturas realizadas con materiales vinculados con la naturaleza.

Laura Mercado Uribe, también de séptimo básico, recordó que en una experiencia anterior observó y dibujó una obra de Marta Colvin para posteriormente recrearla con sus propias manos. Para ella, conocer directamente los espacios donde se encuentra aquello sobre lo que están aprendiendo marca una diferencia. “Si te llevan al lugar donde vas a aprender, aprendes más cosas”, expresó. Las visitas también le han permitido conocer la Universidad del Bío-Bío y comenzar a imaginarla como una posibilidad para sus futuros estudios.

Camilo García Reyes, por su parte, encontró en el Museo un espacio relacionado con su interés por el dibujo y las formas abstractas. “Siempre estamos en el mismo lugar y ya conocemos esa parte. A mí me gusta descubrir lugares que nunca he conocido”, señaló.

Una relación que busca permanecer
Para Katerin Henríquez, estas experiencias responden a una decisión del Museo Marta Colvin de avanzar desde actividades aisladas hacia programas educativos que puedan perfeccionarse, replicarse y sostenerse en el tiempo. En este propósito se han articulado diferentes colaboraciones, entre ellas el trabajo con la Secreduc y el aporte del Laboratorio de Experimentación en Educación Artística para el desarrollo de materiales de mediación.

“Buscamos construir un programa que permita aprovechar al máximo las capacidades del Museo, pero también las capacidades de los niños y niñas”, enfatizó.

La idea es que “Crear es Habitar” continúe desarrollándose a partir de los aprendizajes de esta experiencia piloto y de nuevas alianzas que permitan ampliar su alcance. Su propósito trasciende así la realización de talleres o visitas, buscando construir vínculos más permanentes entre arte, educación y territorio.

Cristian Villa Rodríguez

Cristian Villa Rodríguez, Periodista. cvilla@ubiobio.cl 042-2463015