Departamento de Ciencias Básicas inició año académico con charla de investigadores del Illinois Tech

Con una concurrida charla a cargo de los académicos del College of Science del Illinois Institute of Technology (Estados Unidos), Dra. Judith Lederman y el Dr. Norman Lederman, el Departamento de Ciencias Básicas inició su año académico 2018. La actividad se realizó en el campus Fernando May, y se denominó “Ciencia con sentido: El rol de la educación en el desarrollo y apoyo a la alfabetización”, generando gran interés en nuestros estudiantes y académicos.

En la ceremonia se dirigió a los presentes el decano de la Facultad de Ciencias, Fernando Toledo Montiel, quien se refirió, entre otras cosas, a las transformaciones que se esperan para el futuro.

El matrimonio de académicos tiene un amplio currículum, tanto individualmente como en dupla, tras una serie de publicaciones sobre la indagación científica. Ambos son investigadores del Departamento de Matemática y Educación en Ciencias del Illinois Institute of Tecnology (Chicago, Estados Unidos), donde han formado a profesores de ciencias por casi 20 años, tanto a nivel de pregrado, como de magíster y doctorado. Sus principales líneas de investigación son; naturaleza de la ciencia, el conocimiento pedagógico del contenido, la ciencia a nivel de educación básica, entre otros.

La presentación contempló la importancia sobre la investigación científica, y cómo es necesario que los estudiantes quieran entender la manera en que ocurren las cosas, fenómenos, entre otros. Asimismo, la Dra. Judith Lederman explicó que se interesó en la investigación científica porque se dio cuenta que los estudiantes, quienes aprendían el contenido de lo que se les enseña, no tienen mayor idea de lo que es la ciencia.

Respecto a si encuentran resistencia en hablar de estos tópicos a docentes que enseñan ciencia, el Dr. Lederman, sostuvo que “a veces, porque los profesores tienen muchas concepciones erróneas sobre lo que es la naturaleza de la ciencia”.

 

 

 

 




Comunidad universitaria destacó mérito de estudiantes con mejores puntajes de ingreso a la sede Chillán

Un reconocimiento a los estudiantes que obtuvieron los más altos puntajes ponderados de ingreso a sus respectivas carreras, así como a sus familias y establecimientos escolares de origen, brindó la Universidad del Bío-Bío, en ceremonia realizada en la Sala Schäfer del Centro de Extensión.

El acto fue presidido por el Rector de la Universidad, Dr. Héctor Gaete Feres, junto con la prorrectora Gloria Gómez Vera; el decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca; el decano de la Facultad de Ciencias Empresariales, Benito Umaña Hermosilla; el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel; la secretaria académica de la Facultad de Ciencias de la Salud y de los Alimentos, Mónica Cardona Valencia; directores de Escuela y jefes de carrera de la sede, directivos de liceos y colegios desde donde provienen los estudiantes, y familiares de los jóvenes reconocidos.

El rector Héctor Gaete Feres manifestó que para la Universidad constituye un verdadero honor recibir a los estudiantes, sus familias y profesores de los establecimientos educacionales de origen, pues todos contribuyeron al logro de los actuales alumnos de la UBB.

“Felicitaciones por llegar a la Universidad. No sólo porque fueron los mejores sino porque han demostrado esfuerzo desde hace muchos años, porque ustedes vienen trabajando muy duro para alcanzar este logro. Este no es un resultado simplemente, es un proceso que da muestra de calidad, interés y responsabilidad social”, expresó.

El rector Gaete Feres aseveró que la Universidad del Bío-Bío, en el marco de la ceremonia, reafirmaba el compromiso de acompañar a los estudiantes para que éstos alcancen la meta que se han propuesto, que no es otra que convertirse en profesionales con el claro propósito de servir a la sociedad.

“A nuestra Universidad le interesa que a todos ustedes les vaya bien, por eso les pedimos que nos permitan ayudarles. Les invitamos a trabajar con dedicación, constancia, esfuerzo, confianza en sí mismos, y trabajar no sólo con el cerebro sino que también con el corazón, para sobreponerse a esos momentos difíciles que seguramente vamos a tener, porque nuestra Universidad es exigente y posee alta conciencia de su rol. Eso demanda que nuestros egresados deben tener verdaderamente las competencias para llegar a la meta y aportar a la sociedad”, aseguró.

En tanto, el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel, refrendó la bienvenida y expresó la confianza que la Universidad deposita en sus alumnos.

“Les recibimos plenamente confiados en su probada vocación por el estudio. El esfuerzo y la actividad de su creación personal e intelectual se transformará en un gran incentivo para su formación profesional. Esto les permitirá concluir exitosamente con la obtención de un título universitario que nos enorgullecerá como casa de estudios superiores y como institución formadora de ciudadanos y ciudadanas, cuya meta es servir al país, a la sociedad y a la cultura de nuestra nación”, ilustró.

La ceremonia fue amenizada por el intérprete en guitarra, Andrés Rodríguez Bórquez, estudiante de la carrera de Nutrición y Dietética de la UBB.

La nómina de estudiantes destacados es la siguiente:

-Diseño Gráfico: Valeri Esperanza Ruiz Rivas

-Pedagogía en Ciencias Naturales: Diego Alexander Sepúlveda Romero

-Ingeniería Comercial: Catalina Andrea Durán Leal

-Enfermería: Milena Lizette Opazo Arellano

-Pedagogía en Historia y Geografía: Bastián Roberto Sandoval Tapia

-Pedagogía en Educación Matemática: Rosa Elena Castillo Olate

-Pedagogía en Educación General Básica: Catherine Vitalia Fritz Urra

-Psicología: Constanza Alejandra Retamal Bustamante

-Pedagogía en Educación Física: Juan Pablo Jiménez Quezada

-Pedagogía en Educación Parvularia: Javiera Noelia Vargas Bustos

-Contador Público y Auditor: Byron Segundo Suazo Sanhueza

-Pedagogía en Castellano y Comunicación: Leandro Esteban Durán Jarpa

-Trabajo Social: José Manuel Garrido Medel

-Fonoaudiología: Constanza Anaís Rivera Vásquez

-Pedagogía en Inglés: Priscila Scarleth Valladares Alarcón

-Programa de Bachillerato en Ciencias: Maiden Nicole Medina Montes

-Ingeniería en Alimentos: Natalia Catalina Carneiro Burgos

-Ingeniería Civil Informática: Ignacio Josafat Baeza Torres

-Ingeniería en Recursos Naturales: Valentina Andrea Navarrete Valladares

-Nutrición y Dietética: Paula Alejandra Ramos Andana

 

 




Investigadores UBB abordan un nuevo indicador para evaluar la “Pobreza energética” citado por el PNUD y el Ministerio de Energía

Los investigadores Alexis Pérez, Maureen Trebilcock y Jesús Alberto Pulido de la Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño de la Universidad del Bío-Bío.

Los doctores Alexis Pérez, Jesús Alberto Pulido y Maureen Trebilcock, académicos e investigadores de la Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño de la Universidad del Bío-Bío, vienen trabajando el significado y el aporte que puede producir la predicción de la evaluación de la “Pobreza energética” en la zona. La prioridad de esta iniciativa es medir las exigencias de confort térmico de los usuarios de viviendas sociales con la finalidad de evitar mayores gastos, pudiéndose optimizar la inversión y la asignación de subsidios.

En Chile el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), junto con el Ministerio de Energía, están desarrollando un marco conceptual y metodológico para abordar el fenómeno de la pobreza energética en el país, que permita determinar y monitorear su situación a escala nacional y su evolución a lo largo del tiempo, así como focalizar mejor las acciones necesarias para que el acceso a la energía en el país sea universal, económicamente equitativo, socialmente inclusivo y sostenible. El trabajo de los investigadores ha sido citado en el documento Pobreza energética: análisis de experiencias internacionales y aprendizajes para Chile enmarcado dentro del proyecto que están desarrollando ambos organismos.

Aunque la denominación “Pobreza energética”se suele asociar generalmente con el precio de la energía, el consumo, los ingresos y las características que puede tener una vivienda para mantener condiciones confortables en diversas estaciones del año, la mayoría de los estudios se basan en las condiciones existentes con predicciones a nivel macro.

Cómo se puede medir la pobreza energética, cómo afecta a las personas y de qué modo se puede abordar desde las Universidades y el Estado son algunas de las respuestas que intentan responder los investigadores de la UBB, desde del proyecto Fondecyt Postdoctoral 3160806 Estudio del estándar de mejoramiento energético viable para viviendas sociales en situación de pobreza energética mediante la evaluación del confort adaptativo post ocupacional y de su implementación progresiva.

Según el académico Alexis Pérez la pobreza energética tiene varias definiciones. Una de ellas es la proporcionada por Boardman en 1991, en la cual se sitúa a una familia en situación de pobreza energética cuando consume más de un 10% de sus ingresos en energía. También se puede relacionar con las características constructivas y el estado de conservación de la vivienda. Sin embargo, lo que le preocupa a este investigador es la evolución de la pobreza energética en el futuro, especialmente por el encarecimiento de la energía y el cambio climático.

El proyecto Fondecyt Postdoctoral Estudio del estándar de mejoramiento energético viable para viviendas sociales en situación de pobreza energética mediante la evaluación del confort adaptativo post ocupacional y de su implementación progresiva. La prioridad del proyecto es medir las exigencias de confort de los usuarios de viviendas tiene como objetivo evitar la implementación de mejoramientos sobredimensionados, pudiéndose optimizar así la inversión y la asignación de subsidios.

El investigador Jesús Alberto Pulido manifestó que las expectativas de este proyecto son “lograr tener una estimación mucho más realista, centrada en las exigencias térmicas del usuario y en el gasto de energía lo que hace que se pueda predecir el riesgo de sufrir pobreza energética. Si nosotros seguimos trabajando con modelos estáticos que consideran temperaturas de calefacción de 20 o 21 grados en invierno se van a hacer predicciones que no son reales. Los datos recogidos en las encuestas han demostrado que eso no es así; existen personas que se sienten confortables en sus viviendas a 16 y 17 grados. Por lo tanto, se debe ser cuidadoso al hablar de pobreza energética, porque se puede magnificar el fenómeno y sobrestimar el verdadero alcance de la pobreza energética”.

“La idea es responder a cuánto confort térmico necesita la persona que habitará una determinada vivienda. Y el proyecto contempla adecuarse a esas necesidades”, destacó el investigador Dr. Alexis Pérez. Asimismo, agregó que está empeñado en incidir en el desarrollo de políticas públicas que fomenten un acceso equitativo a la energía y una mejora de la calidad de vida para la comunidad.

Con esto se busca determinar el bienestar de las personas a raíz de su ambiente térmico, lo cual influye en su calidad de vida. Si bien hay ciertas normas en Chile que apuntan a aquello, éstas están basadas en normas internacionales, por lo que no serían las más apropiadas, ya que hay evidencias de que existen factores contextuales que están relacionados con cómo la gente percibe su ambiente térmico, con el clima local, con temas culturales o con factores socioeconómicos, entre otros. “El objetivo es poder lograr un mejor ambiente interior sin recurrir a un elevado consumo energético”, destacan los investigadores.

En este contexto el proyecto apunta a optimizar las inversiones en mejoramiento energético logrando un confort energético adecuado durante el año. Los investigadores ya cuentan con un modelo estadístico que permite medir el confort térmico para los usuarios de la Región del Biobío. “Hemos monitorizado, desde abril hasta finales de octubre del año pasado, 40 viviendas del Gran Concepción, con unas 800 encuestas que nos entregan información de las viviendas y de aproximadamente 136 usuarios. Esto nos otorga una valiosa información sobre sus exigencias térmicas dentro de sus viviendas en distintas estaciones”.

Estas viviendas sociales cuentan con calefacción (electricidad, parafina, gas y leña) y gastan entre 10 mil y $25 mil pesos mensuales en gas; y entre $5 mil y $15 mil pesos en leña o parafina. El consumo en electricidad oscila entre los $10 mil y $40 mil pesos.

A qué nos lleva esto, se pregunta el académico Alexis Pérez, y responde, a que las personas que ocupan estas viviendas en el momento de hacer las encuestas estaban por debajo de los modelos de confort adaptativos internacionales. Según dichos modelos, si la temperatura exterior es muy baja la temperatura de confort debe estar entre 18 y 25 grados. Aun así, la mayoría de esos usuarios estaban por debajo de esa media.

Por tanto, las políticas de vivienda pública enfrentan un desafío para cumplir no sólo con el derecho a la vivienda, sino también con un uso asequible y confortable. En este contexto, la mayoría de los estudios relacionados con la pobreza energética se basan en un diagnóstico de las condiciones existentes, pero existe una falta de información que se centre en cómo predecir el riesgo de pobreza energética en nuevas viviendas considerando un contexto de cambio climático.