Reconocida investigadora dictó conferencia sobre Intervención comunitaria con enfoque crítico y de género en marco de proyecto de Extensión

La Dra. Lelya Troncoso Pérez, académica de la carrera de Trabajo Social de la Universidad de Chile expuso la conferencia denominada “Intervención Comunitaria Crítica con Enfoque de Género”. La conferencista es investigadora del Núcleo de Estudios Críticos de la Diversidad y colaboradora del Programa Psicología Social de la Memoria de la Universidad de Chile.

 

La académica del Departamento de Ciencias Sociales, Carmen Gloria Jarpa Arriagada, precisó que las conferencia se enmarca en el proyecto de Extensión “Reflexionando sobre la intervención comunitaria con enfoque crítico y de género: La Universidad del Bío-Bío y su proceso de vinculación con el medio”, código PEAUCH 04-2018.

Al inicio de la conferencia la académica Jarpa Arriagada dio lectura a un extracto del libro “Desiguales” editado en junio de 2017 por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, donde se describe, en términos generales, la situación de vulnerabilidad social de los habitantes de Bajos de Mena, sector ubicado en el extremo surponiente de Puente Alto. El texto da cuenta de la situación de pobreza y hacinamiento en la que viven sus pobladores.

“Comienzo con esta lectura porque estimo que hay muchos elementos que están presentes en las comunidades con las que trabajamos. El aislamiento, la marginalidad, las mujeres jefas de hogar liderando esas comunidades, y principalmente, el trabajo comunitario que en el caso de Bajos de Mena está hecho desde las dirigentas sociales. Ahí gana todo sentido que nosotros podamos desarrollar este proyecto de Extensión”, reflexionó.

La Dra. Lelya Troncoso Pérez expuso la conferencia denominada “Intervención Comunitaria Crítica con Enfoque de Género”, donde se propuso abrir caminos de problematización sobre lo que se entiende, precisamente, como intervención comunitaria con enfoque de género. “Hice un énfasis en los distintos enfoques feministas, en las distintas epistemologías feministas y cómo, desde distintos posicionamientos feministas, el concepto significará cosas distintas”, explicó.

En un primer punto la Dra. Troncoso hizo alusión a la necesidad de adoptar una mirada crítica respecto a qué se entiende y qué se conceptualiza por género, pues no existe una definición unívoca. “Si queremos que nos sirva como una categoría crítica para la intervención, tenemos que estar siempre interrogándola, pensando qué es lo que nos permite problematizar, de qué manera esta categoría de género nos permite visibilizar relaciones de poder; cuestionar cómo se reproduce un orden dominante del género; preguntarnos si es que a través de esta intervención estamos realmente generando espacios de transformación social o más bien estamos reproduciendo ciertas lógicas tradicionales que están fuertemente arraigadas”, aseveró.

Asimismo, la investigadora llamó la atención sobre la necesidad de incorporar consistentemente los enfoques feministas dentro de la formación universitaria, lo que a su entender hoy no estaría ocurriendo. “Las personas salen con una mirada muy sesgada y limitada de la potencialidad de las miradas feministas y de las potencialidades de transformación social que tiene”, indicó.

En concordancia con lo anterior expresó su crítica a la despolitización de la categoría de género, lo que en la práctica llevaría a que operara en un sentido distinto a las lógicas políticas feministas, reproduciendo las diferencias entre hombres y mujeres, las que son acordes al orden heteropatriarcal capitalista, aseveró.

En este punto se refirió a los enfoques interseccionales que buscan articular distintos sistemas de opresión. “No hay que pensar solo en términos de género y patriarcado, sino que también vislumbrar cómo se articula el patriarcado con el capitalismo, el colonialismo y con la heteronorma y por lo tanto, conectar también las distintas formas de opresión y discriminación. A partir de ahí hay que generar alianzas críticas y políticas para enfrentar este sistema complejo de dominación y todos los efectos que tiene en términos de reproducción de desigualdades. Se debe considerar que tanto hombres como mujeres pueden reproducir estas lógicas patriarcales de dominación”, argumentó.

La Dra. Lelya Troncoso explicó que en este contexto la ética del cuidado adquiere relevancia, toda vez que los planteamientos feministas en torno a este concepto apuntan a desnaturalizar el cuidado como algo propiamente femenino. “Hay que pensar el cuidado como una ética humana y como una crítica a las lógicas mercantiles individualistas, que asumen que estos cuidados son tareas que por naturaleza corresponden a las mujeres, son tareas poco valoradas y secundarias, pues lo importante en esa lógica es ser sujetos libres, autónomos y productivos en el sentido capitalista”, explicó.

Por el contrario, la ética del cuidado busca cambiar esa lógica, relevando que todos los seres humanos necesitan del cuidado. “No hay nada más humano que el cuidado, necesitamos del cuidado constantemente y todas y todos deberíamos formar parte de relaciones de cuidado mutuo, entre seres humanos, el cuidado del medio ambiente, de los animales, de la sociedad en conjunto”, ilustró la investigadora.

De este modo, ilustró la Dra. Troncoso Pérez, también se rompe con las lógicas que imponen límites entre lo que se entiende como lo familiar y lo nacional, por indicar los ejemplos más paradigmáticos, que dan cuenta de la idea mercantil de la división entre lo que se entiende por “nosotros” y los “otros”, que también contribuye a reproducir nacionalismos, racismos, lógicas jerárquicas y patriarcales al interior de la familia. “La ética del cuidado también se vincula con una crítica anticapitalista feminista muy potente”, aseveró la conferencista.

La Dra. Lelya Troncoso Pérez es académica de la carrera de Trabajo Social de la Universidad de Chile. Psicóloga de la Universidad de Valparaíso; Master en Psicología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona; Master en estudios de género de la Universidad de Lund, Suecia; y Doctora en Psicología de la Universidad de Chile.

Sus áreas de especialización son: teorías y epistemologías feministas, interseccionalidad, sexualidades, psicología social crítica, memoria y derechos humanos.

Ha desarrollado investigaciones en temas relacionados con teorías feministas, memorias de la violencia política, diversidad sexual y juventud, derechos sexuales y reproductivos, género y memoria.

Contexto del proyecto

El Director de la Escuela de Trabajo Social de la sede Chillán, académico Héctor Vargas Muñoz, destacó lo simbólico del proyecto, más aun considerando el contexto nacional que se vive actualmente.

“El hecho de estar en este espacio físico hablando de la temática de intervención comunitaria crítica, con enfoque de género, es una tremenda transformación. Es más, podríamos decir que incluso en el contexto en el que estamos es una tremenda revolución. Sin duda se puede haber hablado muchas veces acerca del pensamiento crítico en intervención comunitaria, del enfoque de género, pero si además lo ponemos en el contexto mayor de lo que hoy está ocurriendo a lo largo de las universidades del país, la transformación es todavía más aguda. Estamos en presencia de una transformación tremendamente significativa respecto de lo que a un grupo de seres humanos les incomoda y les molesta en relación a lo que está ocurriendo en los espacios universitarios”, argumentó el Director.

En tanto, la académica Carmen Gloria Jarpa expresó que el proyecto de Extensión considera las experiencias de académicas, académicos, profesionales y estudiantes del Centro de Intervención e Investigación Social de la Escuela de Trabajo Social, CIISETS, que hace algunos años viene trabajando con territorios y comunidades denominadas “vulnerables”.

“El CIISETS adhiere a un trabajo social que hemos denominado ético, político, emancipatorio, tomando algunas palabras de Carlos Montaño, y eso nos hace tener claridad respecto de que hoy nuestra posición y lectura de las comunidades apunta a estar en las comunidades y trabajar con las personas en sus territorios. Hacemos nuestro el concepto de lo fundado, entendiendo la complejidad que significa trabajar con personas que necesitan ser miradas desde sus saberes y no desde sus necesidades, necesariamente”, afirmó.

En este sentido, Jarpa Arriagada, manifestó que es necesario cambiar la perspectiva, pues las personas con las que han trabajado poseen un conocimiento de la realidad que los profesionales de la especialidad no tienen, así como estrategias de supervivencia y modos de mirar el mundo.

“No tenemos que acercarnos a ellos intentando colonizarles con nuestro discurso moralista o funcionalista, sino que tenemos que intentar escuchar desde esas personas qué es lo que piden. Hemos actuado este tiempo adhiriendo a lo que es la educación popular, lo que significa el rescate de los saberes populares y teniendo presente las lógicas de dominación que en cualquier intervención se pueden producir”, reflexionó.

Carmen Gloria Jarpa hizo hincapié en que romper las lógicas de dominación a partir de las intervenciones es muy importante y necesario, para generar un sentido de coparticipación y de co construcción, sin el afán de  controlar, monitorear, vigilar y/o castigar a las comunidades.