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Publicado el 08 de septiembre del 2026

Generación de Pedagogía en Historia y Geografía conmemoró 50 años de su ingreso a la Universidad en Chillán

Por Cristian Villa Rodríguez
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Profesores y profesoras que en 1976 ingresaron a la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía de la entonces sede Ñuble de la Universidad de Chile se reencontraron en la Universidad del Bío-Bío para celebrar cinco décadas de una historia compartida. Sus trayectorias, desarrolladas en distintas comunidades del país, dan cuenta de una vocación docente y de servicio público que ha contribuido a ampliar oportunidades mediante la educación.

Volver al lugar donde comenzó su formación universitaria permitió a una generación de profesores y profesoras reencontrarse con compañeros, maestros y recuerdos, pero también reconocer la huella que cinco décadas de ejercicio profesional han dejado en numerosas comunidades.

La Universidad del Bío-Bío recibió a quienes en 1976 llegaron desde distintas ciudades y regiones del país para estudiar Pedagogía en Historia y Geografía en la sede Ñuble de la Universidad de Chile, institución que forma parte de la trayectoria histórica sobre la cual se construyó la actual UBB.

La actividad contó con la participación de la prorrectora de la Universidad del Bío-Bío, Dra. Carolina Flores Lueg; la decana de la Facultad de Educación y Humanidades, Dra. Fancy Castro Rubilar; el director de la Escuela de Pedagogía en Historia y Geografía, Dr. Rodrigo Salazar Jiménez y el académico Mg. Marco Aurelio Reyes Coca.

El rector de la Universidad del Bío-Bío, Dr. Benito Umaña Hermosilla, expresó su satisfacción por recibir a esta generación y destacó que sus historias profesionales permiten reconocer una vocación institucional que continúa proyectándose en el presente.

“Nos alegra profundamente recibirles nuevamente en esta Universidad, heredera de aquella sede Ñuble de la Universidad de Chile donde iniciaron su formación hace 50 años. Sus vidas profesionales, desplegadas en distintas ciudades y comunidades, muchas veces allí donde más se necesitaban docentes y oportunidades, expresan el sentido más profundo de una universidad estatal y pública, formar personas que ponen sus capacidades al servicio de la sociedad y contribuyen a transformar sus territorios”, señaló.

El Rector agregó que “en sus historias reconocemos también nuestras raíces y una vocación que la Universidad del Bío-Bío mantiene plenamente vigente desde Ñuble y Biobío; generar conocimiento, formar profesionales comprometidos y contribuir al desarrollo de las regiones y del país”.

Una generación unida por la educación
El profesor de Historia y Geografía y Doctor en Educación, Luis Escudero Escobar, y la profesora Jeannette Vergara Moncada, moderadores del encuentro realizado en la Sala Schaefer del Centro de Extensión, recordaron que hace medio siglo llegaron a Chillán desde distintos puntos del país, sin dimensionar entonces cuánto determinaría aquella experiencia sus vidas.

“Ingresamos a una carrera que nos permitió conocernos, compartir, desarrollarnos como personas y profesionales de la educación y aprender de nuestros maestros para, posteriormente, formar y educar a nuevas generaciones”, expresaron.

Ambos destacaron que aquellos jóvenes se transformaron con el tiempo en docentes comprometidos con sus comunidades, concibiendo la educación como una herramienta para ampliar las oportunidades de sus estudiantes. Asimismo, relevaron que permanece vigente el desafío de contribuir, desde la docencia, a construir sociedades más justas, humanas y sin discriminaciones.

Especial reconocimiento recibió el académico del Departamento de Ciencias Sociales de la UBB, Mg. Marco Aurelio Reyes Coca, maestro de esta generación y con quien sus antiguos estudiantes han mantenido un estrecho vínculo durante cinco décadas.

“El magisterio es una profesión profundamente amada, porque nunca dejamos de ser profesores. Después de más de 60 años en esta profesión, considero que uno de los mayores tesoros que podemos atesorar está formado por las vivencias, los recuerdos, los sentimientos y las emociones compartidas con nuestros discípulos”, expresó Reyes.

El académico recordó las clases desarrolladas incluso en el entonces inconcluso Teatro Municipal de Chillán y las serenatas que sus estudiantes llevaban hasta su departamento. Experiencias que, explicó, fueron construyendo una relación que trascendió las aulas. “Cuando nos acercamos a los cincuenta años, lo más sorprendente es que las relaciones reverdecen como las flores de un jardín. Hoy seguimos unidos por una inquebrantable sinergia de amistad y afecto”, sostuvo.

Cinco décadas educando y transformando
El encuentro permitió igualmente compartir experiencias que reflejan las transformaciones experimentadas por la educación durante este medio siglo. El profesor Manuel Gallegos Núñez recordó que su generación inició la práctica profesional en tiempos de tiza y pizarrón, con recursos y referentes pedagógicos muy diferentes a los actuales. Sin embargo, enfatizó que ya existía la convicción de entregar lo mejor a sus estudiantes y ampliar sus horizontes.

Con los años, señaló, fue consolidando la certeza de que la escuela debe ser un espacio donde niñas, niños y jóvenes puedan aprender, desarrollarse y ser felices; un lugar donde se respeten las diferencias individuales y prevalezca el buen trato.

La profesora Cecilia Sandoval Yáñez, en tanto, compartió una trayectoria en que vocación docente, historia familiar y transformaciones del país aparecen estrechamente relacionadas. Sus primeras clases las realizó en Chillán en 1968, cuando tenía apenas 19 años. Su proyecto de continuar estudios fue interrumpido por los acontecimientos políticos de 1973, pero mantuvo su aspiración de convertirse en profesora de Historia y, en 1976, logró incorporarse a la generación que hoy celebra medio siglo desde aquel encuentro.

Desde Marchigüe, el exdirector del Liceo Municipal de esa comuna, Jorge Cabezas Concha, representó otra dimensión de esta historia: la contribución de los profesores formados en Chillán a territorios que presentaban importantes carencias profesionales. Durante 43 años estuvo vinculado al mismo establecimiento, 18 de ellos ejerciendo ininterrumpidamente como director.

En una comunidad rural del secano costero, marcada entonces por la pobreza y las limitadas oportunidades, su propósito fue transmitir a estudiantes y familias que “la educación era un mecanismo de cambio”. “Muchos llegamos a aportar a esas zonas y terminamos quedándonos allí”, recordó. Sobre el establecimiento al que dedicó gran parte de su vida, resumió: “Es mi colegio, es mi casa”.

Las historias compartidas durante el encuentro permitieron así recorrer medio siglo de educación desde las experiencias concretas de quienes llevaron su formación a escuelas, liceos y comunidades de diferentes territorios. Una trayectoria colectiva que enlaza la historia universitaria de Chillán con el presente de la Universidad del Bío-Bío y expresa, a través de generaciones de docentes, la permanencia de una misión pública: formar personas capaces de poner el conocimiento al servicio de otros y contribuir, desde la educación, al desarrollo de sus comunidades.

Cristian Villa Rodríguez

Cristian Villa Rodríguez, Periodista. cvilla@ubiobio.cl 042-2463015