Belén Rivas Luarte, profesora de Pedagogía en Educación General Básica, recibió el reconocimiento nacional en la categoría “Inspira y Transforma”, que destaca iniciativas con impacto comunitario. Su trayectoria proyecta desde Ñuble una concepción de la educación que vincula aprendizaje, participación y acceso a las artes.
La formación universitaria cobra sentido cuando los conocimientos y valores adquiridos se transforman en oportunidades para las personas y sus comunidades. Esa dimensión del compromiso público se expresa en la trayectoria de Belén Rivas Luarte, profesora egresada de la Universidad del Bío-Bío y gestora cultural chillaneja, reconocida entre las 50 Genias del Año 2026 por su contribución a la educación artística y al desarrollo cultural de Ñuble.
La distinción, impulsada por la plataforma Genias, celebró su cuarta edición con 1.922 postulaciones provenientes de todo Chile. Rivas fue seleccionada en la categoría “Inspira y Transforma”, reconocimiento que pone de relieve su trabajo por ampliar el encuentro entre las expresiones artísticas, la formación de niñas, niños y jóvenes y las comunidades del territorio.
Su vínculo con la Universidad del Bío-Bío comenzó en la carrera de Pedagogía en Educación General Básica, formación que complementó posteriormente con un postítulo en Lenguaje y Comunicación. Además, cursó un Magíster en Dirección y Liderazgo de Instituciones Educativas, fortaleciendo herramientas que ha puesto al servicio de iniciativas pedagógicas, culturales y comunitarias.
Durante su vida universitaria también participó activamente en la organización estudiantil; presidió su carrera y fue integrante de la Federación de Estudiantes de la UBB. En 2012 recibió el Premio Dirección de Desarrollo Estudiantil, reconocimiento que valoró su compromiso con la comunidad universitaria al momento de egresar.
Educación, cultura y territorio
Actualmente se desempeña como coordinadora general de la Orquesta Sinfónica de Ñuble, proyecto que ha desarrollado actividades en las 21 comunas de la región. Su labor ha contribuido a llevar conciertos y experiencias musicales a escuelas, hospitales, teatros y espacios comunitarios, propiciando la formación de públicos y la mediación artística como vías para acercar la cultura a distintas realidades.
Anteriormente ejerció funciones de dirección y coordinación académica en la Escuela de Cultura y Difusión Artística Claudio Arrau León de Chillán. También participa como mediadora del Programa de Apreciación de la Música Nacional, que promueve encuentros entre artistas locales y estudiantes de establecimientos educacionales de distintas comunas de Ñuble.
Su compromiso se extiende a la difusión cultural. Es cocreadora y conductora del programa radial Cultura Viva, que en 2026 desarrolla su cuarta temporada y visibiliza el quehacer de artistas, cultores, gestores y organizaciones regionales. Asimismo, integra como bailarina y gestora cultural el Grupo de Danzas Tradicionales We Küyen, dedicado a investigar y difundir el patrimonio.
Durante este año publicó un libro fruto de una investigación sobre la tradición oral rapa nui, distribuido gratuitamente como aporte al acceso al conocimiento y la valoración de las culturas tradicionales. En 2025, además, la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Ñuble reconoció su contribución a la gestión cultural con enfoque de derechos.
Una vocación que trasciende las aulas
Para Belén Rivas, la pedagogía y la participación estudiantil siguen siendo pilares de su manera de trabajar con equipos y comunidades. “Mi formación en la Universidad del Bío-Bío ha sido fundamental. Aunque hoy mi trabajo se desarrolla principalmente en la gestión cultural, nunca he dejado de sentirme profesora”, expresó.
La profesional valoró especialmente las capacidades de comunicación, planificación, liderazgo y comprensión de diversas realidades adquiridas durante su formación. “La pedagogía me entregó una manera de mirar el mundo y de comprender que la educación también ocurre en los teatros, en los espacios culturales y en cada encuentro con nuestras comunidades”, señaló.
Sobre la distinción nacional, destacó su dimensión colectiva. “Recibir este reconocimiento es una alegría enorme, especialmente porque permite visibilizar el trabajo que realizamos desde Ñuble. Detrás de cada proyecto hay equipos, artistas, docentes y comunidades que comparten la convicción de que la cultura debe estar al alcance de todas las personas. Me emociona que este camino, que comenzó con una profunda vocación por la educación, hoy pueda ser reconocido a nivel nacional”, reflexionó.



