Ingeniería en Recursos Naturales UBB vivenció su primera ceremonia de titulación

El Premio Universidad del Bío-Bío, máxima distinción del nivel de pregrado, recayó en Karem Grandón Malverde. El premio al Desarrollo Estudiantil, en tanto, fue para Haydée Parra Morales. El Premio Carrera de Ingeniería en Recursos Naturales se otorgó a María Luisa Salazar Roa.

Un verdadero hitó vivenció la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias de la Universidad del Bío-Bío, al realizar la primera ceremonia de titulación desde que fuera creada el año 2010. En la oportunidad se hizo entrega de diplomas de título a 22 profesionales.

El acto solemne se desarrolló en el Aula Magna del Campus Fernando May, y fue presidido por el decano de la Facultad de Ciencias, Fernando Toledo Montiel, junto con la participación del Rector electo de la Universidad, Mauricio Cataldo Monsalves; el director académico de la Honorable Junta Directiva, Juan Carlos Marín Contreras; la secretaria académica de la Facultad, Nelly Gómez Fuentealba; el director del Departamento de Ciencias Básicas, Julio Alarcón Enos; el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel; el jefe de carrera de Ingeniería en Recursos Naturales, Boris Rebolledo Gajardo, académicas y académicos de la carrera, familiares de los nuevos profesionales e invitados especiales.

El decano de la Facultad de Ciencias, Fernando Toledo Montiel, felicitó a las nuevas ingenieras e ingenieros en Recursos Naturales por el esfuerzo evidenciado en el desarrollo de su vida universitaria y también por haber confiado a la UBB su educación y formación profesional.

“Cuando nos encontramos ante una ceremonia como esta, donde celebramos a nuestros estudiantes y también a nuestra casa de estudios, es importante recordar un poco la historia, pues nos indica que las grandes construcciones humanas, las emociones y los sueños, cuando son compartidos, nos dan la tranquilidad que perdurarán en el tiempo”, aseveró.

El decano Toledo Montiel precisó que la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales fue creada el 23 de septiembre del año 2010, en la sexta sesión de la Honorable Junta Directiva de la Universidad.

“Nuestra carrera surge como una necesidad para la formación de profesionales del área medioambiental con un amplio rigor científico. Es por ello, que la carrera se crea al alero del Departamento de Ciencias Básicas de la Universidad del Bío-Bío, el que se caracteriza por ser una unidad académica con una clara orientación científica. Así, con el cultivo de este sello de formación, han pasado varios años y nos encontramos hoy como carrera, en una posición de desarrollo y crecimiento expectante, al alero de un Departamento y Facultad que continuarán otorgándole el apoyo en recursos técnicos y humanos”, manifestó.

El decano Fernando Toledo reconoció la labor de quienes han contribuido a la consolidación de la carrera identificando a la Vicerrectoría Académica, la Dirección de Docencia y la Unidad de Gestión Curricular y Monitoreo, quienes aseguró han apoyado el plan de desarrollo, así como han posibilitado el proceso de renovación curricular junto a distintos actores.

También agradeció a los jefes de carrera que han sido partícipes del proceso formativo de los estudiantes: Dra. Marcela Vidal, Dr. Luis Moreno, Dra. Jeannette Vera y Dr. Francisco Valenzuela, así como a los jefes del proyecto de creación de la carrera en sus distintas etapas: Dr. Carlos Céspedes, Dr. Julio Alarcón, a quienes se suma el propio Dr. Fernando Toledo.

El decano Fernando Toledo Montiel hizo especial referencia al perfil de egreso de los ingenieros e ingenieras en Recursos Naturales de la Universidad del Bío-Bío. “Se trata de un profesional que gestiona los recursos naturales en beneficio de la sociedad y el medioambiente. Debemos resaltar que vuestro perfil de egreso se complementa con las características y valores que cada uno de ustedes posee; con las competencias genéricas que han adquirido en los cursos de formación integral de nuestra casa de estudios, y también con las relaciones personales y de amistad que ustedes han desarrollado a lo largo de estos años, y todo ello sumado al cariño y apoyo de sus respectivas familias”, reflexionó.

La entrega de diplomas de título profesional fue dirigida por el actual jefe de carrera, Boris Rebolledo Gajardo, así como por la primera jefa de carrera, Marcela Vidal Maldonado.

El Premio Universidad del Bío-Bío, máxima distinción del nivel de pregrado, recayó en la egresada Karem Grandón Malverde, quien recibió el importante galardón de manos del decano de la Facultad de Ciencias, Fernando Toledo Montiel.

En tanto, el Premio al Desarrollo Estudiantil, fue para la egresada Haydée Parra Morales, quien recibió el reconocimiento de parte del subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel.

El Premio Carrera de Ingeniería en Recursos Naturales, a su vez, fue conferido a María Luisa Salazar Roa, quien recibió el reconocimiento de manos del jefe de carrera, Boris Rebolledo Gajardo.

En nombre de las egresadas y egresados recién titulados, correspondió a la ingeniera en Recursos Naturales, Andrea Palma Contreras, dirigir el mensaje final donde dio cuenta del tiempo vivido en la Universidad, así como de los desafíos y de la responsabilidad que ahora les cabe como nuevos profesionales.




Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia UBB hizo entrega de diplomas de título en emotiva ceremonia

El Premio Universidad del Bío-Bío, máxima distinción académica del nivel de pregrado, recayó en Alejandra Albornoz Parada. En tanto, el Premio Desarrollo Estudiantil, fue para Camila San Martín Morales. Promoción estuvo compuesta por 29 jóvenes que asumen el desafío de contribuir al proceso formativo de niños y niñas entre cero y 6 años, etapa clave en la estimulación y desarrollo de habilidades y capacidades cognitivas.

El acto de titulación se realizó en el Aula Magna del Campus Fernando May y fue presidido por el decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes; junto con la participación de la directora de la Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia, Carmen Mena Bastías; el secretario académico Carlos Ossa Cornejo; el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel; académicas de la carrera y familiares de las egresadas.

En la ocasión el decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca, valoró la importancia que reviste para las jóvenes y sus familias el alcanzar un título profesional, más aún cuando se trata de la primera generación familiar que accede a la educación superior, característica común de los estudiantes de la UBB. “Ustedes han confiado plenamente en el proceso de formación que la Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia, una de las más antiguas de nuestra Universidad, ha entregado a través de sus académicas. No nos cabe la menor duda que las nuevas egresadas sabrán desempeñarse profesionalmente, como así los hecho múltiples generaciones”, expresó el decano.

A su vez, la directora de la Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia, Carmen Mena Bastías, expresó que para el equipo de académicas de la Escuela constituye un honor titular al nuevo grupo de educadoras, las que estimó, sabrán llevar con orgullo el título profesional que reconoce la auténtica idoneidad para trabajar con la primera infancia, etapa fundamental del desarrollo.

Asimismo, la directora Mena Bastías destacó que las jóvenes deberán asumir una serie de desafíos tales como la educación inclusiva y diversidad, interculturalidad, enfoque de género, formación ciudadana, desarrollo sostenible, autocuidado, respeto y valoración por la diversidad social, resolución pacífica de conflictos, solidaridad, ciudadanía, entre otros.

“En relación con estos desafíos emergen los principios y valores que inspiran los nuevos referentes curriculares en Educación Parvularia, que se basan en la convicción fundamental que los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y que la perfectibilidad inherente a la naturaleza humana, se despliega en el proceso de autoafirmación personal y en la búsqueda permanente de la trascendencia, todo ello junto a la libertad de cada individuo, persona y sujeto de derecho, y que es intrínseca la capacidad de razonar, discernir, valorar y actuar en forma responsable”, reafirmó la directora de escuela.

En línea con lo anterior, la académica Carmen Mena sostuvo que el enfoque de derechos, como eje del concepto de niño y niña, asociado a la Educación Parvularia, asegura la protección y el cuidado necesario para su bienestar e interés superior. “Como sujetos de derecho se asegura a niños y niñas una vida plena, como protagonistas en los contextos en que se desenvuelven. Por otra parte, el concepto de inclusión y de la práctica de educación inclusiva, constituye una orientación valórica central de este nivel. El valor de la inclusión se expresa en la apertura, acogida y respuesta a la diversidad de todos los niños y niñas. La educación garantizada como un derecho fundamental debe ser inclusiva y se encuentra en la base de una sociedad más justa que valora a todas y todos por igual”, expresó.

La directora Carmen Mena Bastías reconoció que la sociedad chilena ha venido cambiando sostenidamente durante el último cuarto de siglo, y consecuentemente con ello, la educación debe responder en forma dinámica a estos nuevos escenarios, y también preparar a las nuevas generaciones para una participación plena acorde a sus potencialidades y características.

“Asimismo, la familia constituye el núcleo central básico, en el cual la niña y el niño, encuentran sus significados más personales. En ella establecen los primeros y más importantes vínculos afectivos, incorporan los valores, pautas y hábitos de su grupo social y cultural; desarrollan sus primeros aprendizajes y realizan sus primeras actuaciones como integrantes activos de la sociedad”, aseveró.

Carmen Mena Bastías señaló que corresponde a la Educación Parvularia, que acoge a las niñas y niños, compartir precisamente con la familia la labor educativa, complementando y ampliando las experiencias de aprendizaje y desarrollo integral que se le ofrecen. “Por ello es fundamental que se establezcan perspectivas y líneas de trabajo en común, que potencien el esfuerzo educativo de unas y otras en favor de nuestras niñas y niños”, comentó.

La toma del juramento profesional, característico de los egresados y egresadas de las carreras de Pedagogía de la Universidad del Bío-Bío, fue dirigida por el secretario académico de la Facultad de Educación y Humanidades, Carlos Ossa Cornejo.

En la oportunidad, también se hizo entrega de reconocimientos institucionales a las alumnas que destacaron durante su paso por la Universidad.

El Premio Universidad del Bío-Bío, máxima distinción académica del nivel de pregrado, recayó en Alejandra Albornoz Parada, quien recibió el galardón de manos del decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca.

En tanto, el Premio Desarrollo Estudiantil, que reconoce el desarrollo integral del estudiante, fue para Camila San Martín Morales. El subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel hizo entrega de la distinción.

El discurso de despedida en representación de la promoción fue brindado por Alejandra Albornoz Parada, quien reconoció la importancia de los años formativos en la UBB.

La ceremonia solemne fue amenizada por el Ballet Folclórico Municipal de Chillán.




Escuela de Pedagogía en Castellano y Comunicación aporta 28 nuevos profesionales de la educación al país

El Premio Universidad del Bío-Bío recayó en la egresada Daniela Solange Troncoso Sepúlveda. En tanto, el Premio Desarrollo Estudiantil fue para Leslie Nicole Valenzuela Castillo.

La ceremonia de titulación se desarrolló en el Aula Magna del Campus Fernando May y fue presidida por el decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca, junto con la participación del secretario académico Carlos Ossa Cornejo; la directora del Departamento de Artes y Letras, Rosa Díaz Chavarría; la directora de la Escuela de Pedagogía en Castellano y Comunicación, Alejandra Hernández Medina; el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel; la presidenta del Centro de Titulados de la Carrera de Pedagogía en Castellano y Comunicación, Adela Villagra López; la presidenta del Centro de Estudiantes la Carrera, Silvana Espinosa Valenzuela; académicos, familiares y estudiantes.

La directora de la Escuela de Pedagogía en Castellano y Comunicación, Dra. Alejandra Hernández Medina, al iniciar su mensaje de despedida a la promoción de profesionales, dio lectura a una reflexión de la poetisa y maestra, Gabriela Mistral, que refleja el profundo sentido de educar: “Quien ha hecho clase lo sabe; sabe que la hermosura es el aliado más leal de la virtud y que el maestro más reacio a la poesía, se le hace pura poesía la clase, cuando explica con altura. Le pedagogía tiene su ápice, como toda ciencia, en la belleza perfecta. Esta, la escuela, es por sobre todo el reino de la belleza, el reino de la poesía insigne; hasta el que no cree cantar, aquí está cantando sin saberlo”.

La académica Hernández Medina aseveró que la Universidad del Bío-Bío, como institución de naturaleza pública y estatal, tiene como propósito fundamental aportar a la sociedad con la formación de personas integrales a través de una educación superior de excelencia. “Inserta en este marco, la carrera de Pedagogía en Castellano y Comunicación, que en sus 46 años de vida, ha sido acreditada en varias oportunidades, la última el año 2016 por un periodo de 5 años, tiene como misión formar no solamente profesionales competentes en el desempeño pedagógico y profesional, sino que además desarrollar en ellos un alto sentido humanista, social e integral, que les permita enfrentar los distintos desafíos que impone la sociedad actual”, precisó.

En concordancia con ello, la directora de escuela manifestó que los egresados de la carrera de Pedagogía en Castellano y Comunicación cumplen con dicho perfil profesional. “Estamos seguros que hemos formado personas integrales, que en sus respectivos centros laborales actuarán comprometidos con las funciones propias del quehacer docente, con el desarrollo científico tecnológico, y los rasgos identitarios y las problemáticas del mundo de hoy. Como formadores serán capaces de adoptar actitudes dialogantes, de modo que en palabras de Paulo Freire sabrán que el educador, ya no es solo el que educa, sino que es aquel que en tanto que educa, es educado a través del diálogo con el educando, quien al ser educado también educa”, valoró.

La Dra. Hernández Medina recalcó a los nuevos profesores y profesoras que la Universidad les anima a emprender con entusiasmo e ilusión el camino que su vocación les ha señalado. “Las puertas de la Universidad del Bío-Bío estarán siempre abiertas para ustedes”, aseveró.

Tras el discurso de la directora de Escuela, se procedió a la entrega de los respectivos diplomas de título profesional.

Luego, el tradicional juramente de los nuevos profesionales de la Educación fue dirigido por el secretario académico de la Facultad, Carlos Ossa Cornejo.

La ceremonia también fue el marco de entrega de distinciones institucionales con el propósito de relevar aquellas trayectorias estudiantiles más destacadas.

El Premio Universidad del Bío-Bío, la mayor distinción del nivel de pregrado, fue otorgado a Daniela Solange Troncoso Sepúlveda, quien recibió el galardón de manos del decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca.

A su vez, el Premio Desarrollo Estudiantil se otorgó a Leslie Nicole Valenzuela Castillo. El subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel, hizo entrega del reconocimiento.

Finalmente, la egresada Daniela Troncoso Sepúlveda, brindó el discurso de despedida en representación de los nuevos profesores de Castellano y Comunicación.

La ceremonia fue amenizada por la interpretación en guitarra clásica a cargo de Francisco Anabalón Suazo.




Escuela de Pedagogía en Educación Matemática vivenció emotiva ceremonia de titulación de 28 nuevos profesionales

La promoción compuesta por 28 nuevos docentes de la especialidad, destaca por una sólida formación en metodologías de la enseñanza y en aprendizaje, nutrida de las ciencias didácticas y pedagógicas. El Premio Universidad del Bío-Bío, máximo galardón del nivel de formación de pregrado, recayó en Katherine Ormeño Bastías.

La ceremonia se realizó en el Aula Magna del Campus Fernando May y fue presidida por el decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes; el director de la Escuela de Pedagogía en Educación Matemática, Rodrigo Panes Chavarría; el director del Departamento de Ciencias de la Educación, Miguel Friz Carrillo; la directora del Departamento de Artes y Letras, Rosa Díaz Chavarría; el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel; además de familiares de los nuevos profesionales.

El decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca, expresó a las nuevas y nuevos profesionales, que los profesores de Pedagogía en Educación Matemática son portadores de una responsabilidad mayor, en atención a la relevancia que tiene la Matemática en el mundo de hoy. “Los resultados de las pruebas de estándares nacionales e internacionales nos demuestran las dificultades que tienen los niños y jóvenes en general, en el aprendizaje de la matemática. Pues bien, ahí está el desafío. No solo deberán ejercer la profesión de maestros sino que bajo un desafío mayor, porque la Matemática implica el desarrollo del pensamiento lógico, ese pensamiento que es necesario en la formación de toda persona”, aseveró el decano.

El director de la Escuela de Pedagogía en Educación Matemática, Rodrigo Panes Chavarría, destacó la centralidad de la educación matemática durante el desarrollo de la humanidad, precisando que no ha habido cultura o momento histórico que no haya considerado esta formación como un elemento propio y necesario para representar y resolver, expresar y crear.

Panes Chavarría conminó a los nuevos profesionales a trabajar con el afán de potenciar las aptitudes, orientando los procesos de aprendizaje y atendiendo las dificultades. “Es una tarea compleja ya que generalmente las matemáticas son consideradas como algo difícil, frío, abstracto y teórico, si bien, también se consideran importantes. Aunque la mayoría de las aplicaciones de las matemáticas se pueden ver o necesitar en la vida social y profesional, la gente ha optado por dejarlas al margen de su vida cotidiana”, advirtió.

El director de Escuela comentó que para revertir esta percepción sobre la disciplina, es necesario humanizar la enseñanza de las matemáticas. “Les animo a que asuman una tarea apasionante: la de buscar respuestas educativas a este problema. Una posible solución es hacer currículos culturalmente pertinentes, partiendo de lo que nuestros estudiantes traen de sus hogares y de su medio social inmediato. La familiaridad de estos saberes les facilitará el desarrollo de la más importante de las competencias matemáticas: la de comunicar lo aprendido”, ilustró.

El académico Rodrigo Panes Chavarría también recordó a los nuevos profesores y profesoras que además de los conocimientos teóricos que puedan aportar, las personas también esperan el beneficio de sus actuaciones. “Si la mayoría de las personas comprenden mal las matemáticas, es necesario que nuestro sistema educativo corrija ese desequilibrio, y para ello ustedes deben promover y desarrollar una educación matemática más humanizadora y que promueva por sobre todas las cosas la libertad del pensamiento”, reflexionó.

En tanto, la toma del juramento profesional fue dirigida por el director del Departamento de Ciencias de la Educación, Miguel Friz Carrillo.

Durante la ceremonia se hizo entrega de reconocimientos institucionales, tendientes a distinguir a los estudiantes más sobresalientes de la promoción.

El Premio Universidad del Bío-Bío, máximo galardón del nivel de formación de pregrado, recayó en Katherine Ormeño Bastías. La profesional recibió la distinción de manos del decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca.

El Premio Desarrollo Estudiantil, galardón que reconoce al o la estudiante que durante su paso por la Universidad da cuenta de un genuino compromiso con su desarrollo disciplinar y personal, con pensamiento crítico, actitud resiliente, conciencia social y responsabilidad valórica, fue para Yamil Sagurie Sagurie. El galardón fue entregado por el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel.

La ceremonia de titulación fue amenizada por el músico saxofonista Diego Soto Pardo.




Pedagogía en Ciencias Naturales UBB entregó diplomas de título a 19 nuevos profesionales de la educación

El Premio Universidad del Bío-Bío, la máxima distinción académica del nivel de pregrado, recayó en Catalina Muñoz Vásquez. A su vez, el Premio Dirección de Desarrollo Estudiantil fue para Daniela Martín Balmaceda y Joselyn Salinas Jara.

La ceremonia, realizada en el Aula Magna del Campus Fernando May, fue presidida por la prorrectora de la Universidad del Bío-Bío, Gloria Gómez Vera, junto con el decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca; el director de la Escuela de Pedagogía en Ciencias Naturales mención Biología, Física o Química, Patricio Chandía Peña; el jefe del Departamento de Pregrado de la sede, Álvaro González Concha; el director del Departamento de Ciencias de la Educación, Miguel Friz Carrillo; el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel; académicos y familiares de los nuevos profesionales.

El decano Marco Aurelio Reyes destacó que la ceremonia de titulación es un momento sublime de alto significado para la Universidad, así como para los nuevos y nuevas profesionales, académicos de la carrera, y ciertamente para los padres y familiares de los nuevos docentes. “Sabemos la satisfacción que representa para las familias ver a sus hijas e hijos egresar de la Universidad con un título profesional. En nuestra clase media, generalmente decimos que la mayor herencia que podemos dejarle a nuestros hijos es un título, y vaya que es importante, porque el título les permite tener mayores posibilidades de desarrollo en la vida. A ustedes van nuestros mayores reconocimientos”, manifestó.

El decano también se refirió al simbolismo que representó durante la ceremonia, la presencia de la primera directora de Escuela de la carrera, la prorrectora Gloria Gómez Vera, así como la última directora, previo al nombramiento del docente Patricio Chandía Peña, académica Rosario Heredia Sacio.

El decano Reyes Coca enfatizó que la Universidad del Bío-Bío, en su calidad de institución estatal y pública, se propone formar con excelencia a los profesionales que el país requiere, prescindiendo de cualquier otra motivación. Nuestra Universidad cumple la misión del Estado, así como hoy cumple con otorgar el derecho de gratuidad a nuestras y nuestros estudiantes. Por eso es que decimos que hoy es un día de alegría, un momento en que podemos decir misión cumplida”, manifestó.

Asimismo, llamó a las nuevas y nuevos profesionales a enfrentar la tarea educativa con entusiasmo, puesto que el mundo de la educación superior así como la sociedad en general, vive tiempos de cambios profundos que se ven reflejados necesariamente en el aula.

En la oportunidad, la entrega de diplomas de título profesional fue dirigida por el director de la Escuela de Pedagogía en Ciencias Naturales, Patricio Chandía Peña, junto con los académicos York Schröder, Juan Carlos Marín Contreras y Hernán Ahumada Gutiérrez.

La toma de juramento profesional fue realizada por el director del Departamento de Ciencias de la Educación, Miguel Friz Carrillo.

Como es habitual, se hizo entrega de las distinciones institucionales a los estudiantes más destacados durante su paso por la Universidad. El Premio Universidad del Bío-Bío, la máxima distinción académica del nivel de pregrado, recayó en Catalina Muñoz Vásquez. La prorrectora de la Universidad, Gloria Gómez Vera y el decano Marco Aurelio Reyes Coca formalizaron la entrega de dicho premio.

En tanto, el Premio Desarrollo Estudiantil fue otorgado a las egresadas Daniela Martín Balmaceda y Joselyn Salinas Jara. Correspondió al subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel hacer entrega del galardón.

Representando a la generación de nuevos profesionales, Diego González Muñoz compartió un discurso de agradecimiento y despedida, dando cuenta de los años de formación, experiencias comunes y vivencias más relevantes.




Escuela de Pedagogía en Historia y Geografía tituló a 26 nuevos profesionales de la educación

El Premio Universidad del Bío-Bío, máximo galardón del nivel de pregrado, recayó en el egresado Pablo Rodríguez Pincheira, quien recibió la distinción de manos de la prorrectora Gloria Gómez Vera. En tanto, el Premio Desarrollo Estudiantil fue para los egresados Cristóbal Catejo Chacón y Felipe Cruces Mendoza.

La ceremonia, realizada en el Aula Magna del Campus Fernando May, fue presidida por la Prorrectora de la Universidad del Bío-Bío, Gloria Gómez Vera, junto con el secretario académico de la Facultad de Educación y Humanidades, Carlos Ossa Cornejo; el director de la Escuela de Pedagogía en Historia y Geografía, Francisco Cisterna Cabrera; el jefe del Departamento de Pregrado de la sede, Álvaro González Concha; el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel; académicos, estudiantes y familiares de los nuevos profesores.

En la ocasión se recordó que la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía se remonta a 1972, en el contexto de la antigua sede de la Universidad de Chile. Tras sucesivos cambios curriculares y académicos al alero de la Universidad del Bío-Bío, la carrera ha sido capaz de brindar respuesta a los requerimientos de la comunidad.

El secretario académico de la Facultad de Educación y Humanidades, Carlos Ossa Cornejo, destacó que la ceremonia de titulación cristaliza el logro de un sueño y de una meta relevante en la vida de los nuevos profesionales y en las propias familias.

“Como Universidad les deseamos mucho éxito en la vida laboral y personal. Nos conforta ver la alegría de sus padres y madres, de sus hermanos, hijos y parejas porque culminar la educación de pregrado es un hito relevante. Para las académicas y académicos que integramos la Facultad de Educación y Humanidades también es un privilegio participar en la formación que ustedes han recibido. No olviden nunca que deberán llevar muy en alto el nombre de la Universidad del Bío-Bío, de la Facultad y de la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía”, expresó el secretario académico.

Posteriormente, la entrega de los diplomas de título profesional fue dirigida por el director de la Escuela de Pedagogía en Historia y Geografía, Francisco Cisterna Cabrera, en tanto que el juramento que tradicionalmente realizan los profesionales de la educación, fue guiado por el secretario académico de la Facultad, Carlos Ossa Cornejo.

La ceremonia también consideró la entrega de reconocimientos institucionales, con el propósito de destacar las trayectorias de estudiantes sobresalientes durante el proceso de formación de pregrado.

El Premio Universidad del Bío-Bío, máximo galardón otorgado por la Universidad a quienes culminan su educación de pregrado en términos de excelencia académica, recayó en el egresado Pablo Rodríguez Pincheira, quien recibió la distinción de manos de la prorrectora Gloria Gómez Vera.

En tanto, el Premio Desarrollo Estudiantil, que destaca al alumno o alumna que se caracteriza por ser un ciudadano creativo, con pensamiento crítico, actitud resiliente, con conciencia social y responsabilidad valórica, fue para los egresados Cristóbal Catejo Chacón y Felipe Cruces Mendoza, quienes recibieron el galardón de manos del subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel.

En representación de la nueva promoción de profesores de pedagogía en Historia y Geografía, correspondió a Pablo Rodríguez Pincheira entregar un mensaje de despedida, así como también tuvo palabras de recuerdo referidas a la importante etapa que acababa de concluir.

El acto fue amenizado musicalmente por el intérprete saxofonista Álvaro Araneda Flores, alumno de la Facultad de Ciencias Empresariales de la UBB.




Escuela de Trabajo Social UBB aporta profesionales comprometidos con el cambio hacia una sociedad más inclusiva

En ceremonia solemne realizada en el Aula Magna del Campus Fernando May, se hizo entrega de diplomas de título a 34 nuevas Trabajadoras y Trabajadores Sociales. El director de la Escuela de Trabajo Social de la sede Chillán, académico Héctor Vargas Muñoz, junto con reconocer el logro alcanzado, llamó a los nuevos profesionales a actuar con liderazgo frente a los urgentes desafíos que la realidad ofrece.

 

La ceremonia de titulación fue presidida por el decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca, junto con la presencia del director de la Escuela de Trabajo Social, Héctor Vargas Muñoz; el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel; el jefe del Departamento de Pregrado de la sede, Álvaro González Concha, el director del Departamento de Ciencias Sociales, Bruno Bivort Urrutia, académicas y académicos, familiares y compañeros de los nuevos profesionales.

En la oportunidad, el decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca, recordó que la carrera de Trabajo Social se originó hace ya 23 años, y marcó un hito en la Facultad, pues se trataba de la primera carrera distinta al área de las pedagogías. “La creación de la carrera de Trabajo Social implicó un cambio importante porque significó un aire nuevo para nuestra Facultad”, aseguró.

El decano Reyes Coca también tuvo palabras de reconocimiento para las familias y para las nuevas y nuevos profesionales en virtud de la meta alcanzada. Asimismo, destacó que la Universidad permanece abierta y dispuesta a recibirles nuevamente a través de las opciones de formación continua y del nivel de postgrado.

A su vez, el director de Escuela, Héctor Vargas Muñoz, recordó la actitud expectante de las y los jóvenes cuando ingresaron a la Universidad hace ya 6 años, convencidos que a través del estudio de la carrera podrían “cambiar el mundo” y ser “agentes de cambio”. Al mismo tiempo, les felicitó por el importante cierre de una etapa fundamental.

“Han sido capaces de superar con éxito ese proceso académico que hace 6 años era enorme… desconocido, pero atractivo. Demostraron esfuerzo y dedicación, lo que sumado al apoyo de sus familias y seres queridos, les permite llegar al punto en que se encuentran hoy: el término de una etapa, esta vez, el fin de una etapa de formación de pregrado”, manifestó.

El director de Escuela aseguró que “el título que han recibido certifica que ustedes poseen y han podido demostrar aptitudes y capacidades, son competentes. Hoy son capaces de diferenciar, en el lenguaje y en la acción, lo que son los derechos sociales y la caridad; son capaces de diferenciar las causas de los fines; los conceptos de los criterios, la transformación de la re-evolución. Mañana, hay que ponerlos en práctica teniendo como faro el bienestar y desarrollo íntegro de las personas”, aseveró.

El académico Vargas Muñoz precisó que si bien las y los nuevos profesionales tendrán distintos trabajos durante la vida laboral, lo que les distinguirá será su propio nivel de felicidad con lo realizado. “No es sólo un nivel de felicidad individualista, egoísta y mezquino. A quienes hemos optado por esta disciplina, lo que nos hace felices tiene una clara dimensión social, ciudadana, de interés por lo público y ansias de transformación. No nos alejemos de ese compromiso ético y movilizador. No olvidemos en este próximo derrotero que la lucha contra la injusticia y desigualdad social son parte de nuestra esencia, son parte de nuestro posicionamiento ético-político para alcanzar el desarrollo humano sostenible. Otro mundo es posible, bienvenidos y bienvenidas a las tareas de construcción permanente”, reflexionó.

La entrega de los diplomas de título fue dirigida por los académicos Bruno Bivort Urrutia y Héctor Vargas Muñoz, quienes entregaron los respectivos diplomas a los padres y/o madres de los egresados o bien, a una persona significativa, siendo éstos quienes finalmente investían a sus hijos o familiares como nuevos y nuevas profesionales.

Durante la ceremonia se hizo entrega de reconocimientos institucionales, los que tienen por objetivo resaltar y reconocer valores que hacen parte de la identidad de la Universidad del Bío-Bío.

El Premio Universidad del Bío-Bío, máxima distinción del nivel de pregrado de la Universidad, instituido con el propósito de estimular y distinguir la formación y la excelencia en el saber, así como el esfuerzo y dedicación en el cumplimiento del deber, fue para el Trabajador Social Geraldo Bladimir Padilla Fuentes, quien recibió el galardón de manos del decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes.

El Premio Desarrollo Estudiantil, que distingue al titulado o titulada de su promoción que se haya destacado en virtud de su pensamiento crítico, actitud resiliente, conciencia social y responsabilidad valórica en una contexto de desarrollo integral, recayó en la egresada Daniela Andrea Jara Rojas. El subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel, hizo entrega de la distinción.

En representación de la nueva generación de profesionales, la Trabajadora Social Paula Opazo Valenzuela y el Trabajador Social Geraldo Padilla Fuentes, recordaron con gratitud y afecto los años de formación universitaria, evocando anécdotas, así como las primeras vivencias y experiencias académicas y personales.

Igualmente, reconocieron la responsabilidad que ahora les cabe como profesionales, más aún en una disciplina que se asume como agente de cambio y transformación social.

El acto de titulación fue amenizado con una muestra musical a cargo de la orquesta infanto-juvenil de la Escuela Dafne Zapata Rozas de la comuna de Pemuco, conformada por 20 nóveles músicos, estudiantes de segundo a octavo año básico. La orquesta es dirigida por la profesora y trabajadora social egresada de la Universidad del Bío-Bío, María Paz Acuña Peterssen.




Escuela de Psicología UBB entregó diplomas de título a nueva generación de profesionales

El Premio Universidad del Bío-Bío, máximo galardón del nivel de pregrado recayó en Claudia Soto Carrasco, quien recibió la distinción de manos de la prorrectora Gloria Gómez Vera. En tanto, el Premio Dirección de Desarrollo Estudiantil fue conferido a la egresada Dorka Ruiz Salinas. El Premio Espíritu de Escuela, a su vez, fue otorgado a Ignacio Ferrada Parra.

La ceremonia, realizada en el Aula Magna del Campus Fernando May, fue presidida por la prorrectora Gloria Gómez Vera, junto con la participación del decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes Coca; el director de la Escuela de Psicología, Nelson Zicavo Martínez; el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel; el jefe del Departamento de Pregrado de la sede, Álvaro González Concha, académicas y académicos, estudiantes de la carrera y familiares y personas significativas de las y los egresados.

El decano de la Facultad de Educación y Humanidades, Marco Aurelio Reyes, expresó que la carrera de Psicología ha respondido con creces a las expectativas formuladas al momento de generarse la carrera, puesto que siempre se pensó que la escuela estaba llamada a forjar un amplio prestigio institucional.

“A las madres y padres, así como a los familiares que hoy les acompañan, les decimos que deben sentirse muy orgullosos por la formación que se ha dado a estos nuevos profesionales. La Escuela de Psicología cultiva, además, una gran vinculación con el medio. El Centro Psicosocial que lleva el nombre del primer director de escuela, José Luis Ysern de Arce cumple una gran función, porque no solamente es una centro de práctica para nuestros estudiantes, sino que proyecta su acción a través de múltiples atenciones a la comunidad y eso nos prestigia”, aseveró el decano.

El decano Reyes Coca también se refirió al profundo espíritu crítico de las y los estudiantes de Psicología, quienes han sabido plantear diferentes problemáticas sociales en el seno de la contingencia universitaria.

“Sabemos que estas nuevas 54 psicólogas y psicólogos cumplirán un trascendente rol en una sociedad totalmente distinta a la que nos tocó vivir a los profesionales que tenemos más años de experiencia. El mundo universitario es complejo, y las y los académicos debemos saber comprender y recibir el estímulo que las nuevas generaciones de jóvenes nos presentan en el tapete, nuestros estudiantes nos estimulan a asumir estos temas. En la Universidad no existe ningún tema tabú, la Universidad es el espacio donde se piensan las ideas y se aportan a la sociedad. Nosotros hemos estimulado y definido que nuestra misión es esa: formar profesionales para el servicio de la sociedad, que tengan esta conciencia crítica y muy democrática”, reseñó.

Posteriormente, se procedió a la entrega de títulos profesionales, tarea que recayó en las madres o padres, o bien en un familiar o persona significativa de las egresadas y egresados.

Durante la ceremonia se hizo entrega del Premio Universidad del Bío-Bío, máximo galardón del nivel de pregrado, orientado a resaltar la excelencia en el desempeño académico, que en esta ocasión recayó en Claudia Soto Carrasco, quien recibió la distinción de manos de la Prorrectora de la Universidad del Bío-Bío, Gloria Gómez Vera.

En tanto, el Premio Desarrollo Estudiantil, que reconoce en las y los estudiantes el pensamiento crítico, la actitud resiliente, la conciencia social y la responsabilidad valórica, fue conferido a la egresada Dorka Ruiz Salinas, quien recibió el galardón de manos del subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel.

El Premio Espíritu de Escuela, a su vez, fue otorgado a Ignacio Ferrada Parra, quien recibió la distinción de manos del primer director de la Escuela de Psicología, José Luis Ysern de Arce. El Premio Espíritu de Escuela se otorga al o la estudiante que destaca por su espíritu de cooperación, condiciones de liderazgo positivo entre sus pares, correcto desempeño ético, compromiso con la formación profesional en forma colaborativa y solidaria, entre otros aspectos.

Tras la entrega de este reconocimiento, el académico José Luis Ysern de Arce felicitó a las nuevas y nuevos profesionales a la vez que les inquirió sobre las tareas y desafíos que asumirían ahora ya profesionales.

“¿Qué van a hacer ustedes ahora con sus títulos? ¿Para qué se han titulado? Salen a un mundo donde se encontrarán con una enorme competencia por los puestos de trabajo, en una sociedad que no se caracteriza precisamente por un aprendizaje de humanización; la nuestra es una sociedad muy cargada hacia el individualismo, al éxito fácil, éxito medido en términos de logros económicos y materiales (…) Se van a topar con una sociedad donde prima lo superficial, la apariencia, sin grandes referentes valóricos, una modernidad líquida al decir de Zygmunt Bauman, una sociedad donde todo se nos escurre por los dedos como el agua”, ilustró el académico.

“No hay una firmeza estructural con sólidos puntos de referencia. En nuestro mundo hay mucho de precario y provisional. Estamos ansiosos de novedades y con frecuencia esto es agotador. Nos vemos cansados, estresados, nos hemos acostumbrado a vivir en un tiempo veloz, pensado que las cosas no van a durar mucho, todo nos parece desechable. Esto nos pasa tristemente con los objetos materiales, pero más triste aún porque nos pasa con las personas, todo es provisional y se busca la satisfacción más inmediata posible de nuestros deseos”, prosiguió.

El académico Ysern de Arce también alertó sobre lo que denominó “mentalidad quejicosa” que lleva a adoptar actitudes pasivas, donde incluso se escucha como queja común la llegada de inmigrantes pobres que buscan un trabajo. “Hemos experimentado en Chile un notorio crecimiento económico, pero también una preocupante disminución de confianza y credibilidad”, aseveró.

Ante estas interrogantes, el académico José Luis Ysern anticipó que precisamente para ello se reciben como profesionales, para responder a una sociedad que demanda mayores muestras de humanidad.

“El título de ustedes es para responder a esta sociedad, para que desde su saber y hacer psicológico promuevan una sociedad mejor formada por hombres y mujeres de mejor calidad humana. En esta Escuela de Psicología creemos en el ser humano y nos hemos esforzado porque crean y vivan ustedes también ese espíritu de humanitarismo. Para eso nació nuestra Escuela de Psicología y para eso ingresaron ustedes. Esa fue nuestra motivación fundamental cuando quisimos insistir en el sello social comunitario, queríamos y queremos promover otro tipo de cultura, y ustedes son ahora quienes son enviados a realizar ese anhelo”, manifestó.

“Felicitamos a cada uno porque en cada uno de ustedes hay un agente de liberación, liberación que quiere construir puentes donde otros levantan muros, y quieran repartir abrazos donde otros sólo ven desconfianzas y sospechas. El título que hoy reciben dice que están capacitados para aportar cada uno, lo mejor de sí mismos en la construcción de un mundo mejor y más humano. Me consta que esta tarea la quieren cumplir a cabalidad. Y acuérdense de mi muletilla desde primer año, no se olviden de los pobres”, reflexionó José Luis Ysern.

Finalmente, el egresado Aníbal Acuña Contreras fue el encargado de dirigir el mensaje de despedida de la promoción, recordando experiencias y vivencias de los años de estudio, así como los logros e hitos que fueron configurando la identidad del grupo y de cada uno de los estudiantes.

El acto fue amenizado por la Orquesta de Cámara Estudiantil de la Universidad del Bío-Bío.




Escuela de Fonoaudiología UBB entregó diplomas de título a 51 nuevos profesionales de la especialidad

Un total de 51 nuevos fonoaudiólogos/as aportó la Escuela de Fonoaudiología mediante la ceremonia de titulación que supuso la culminación exitosa de una importante etapa. El Premio Universidad del Bío-Bío recayó en Catherine Eugenia Henríquez Montanares, quien recibió la distinción de manos del rector Dr. Héctor Gaete Feres.

El acto se desarrolló en el Aula Magna ubicada en el Campus Fernando May y fue presidido por el rector Héctor Gaete Feres, junto con la decana (s) de la Facultad de Ciencias de la Salud y de los Alimentos, Mónica Cardona Valencia; la directora de Administración y Presupuesto, Macarena Gallardo Gómez; el subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel; la jefa del Departamento de Admisión, Registro y Control Académico, Cecilia Pinto Santuber; la directora de la Escuela de Fonoaudiología, Virginia García Flores; la directora del Departamento de Ciencias de la Rehabilitación en Salud, Bárbara Farías Fritz; académicos y familiares de los nuevos profesionales.

En la oportunidad, la directora de la Escuela de Fonoaudiología, Virginia García Flores, felicitó el logro alcanzado por los jóvenes convertidos ahora en nuevos profesionales.

“Esperamos haber cumplido con todas sus expectativas y que se sientan realmente preparados y comprometidos para asumir la responsabilidad de trabajar día a día con personas, que ven en ustedes una luz de esperanza y cambio. Pero por sobre todo, esperamos que hayan comprendido el sello de nuestra carrera; la responsabilidad social y que sean capaces de aplicarla día a día, tanto en su quehacer profesional como en su crecimiento personal”, aseveró.

La directora Virginia García explicó que la carrera de Fonoaudiología de la Universidad del Bío-Bío durante sus 12 años de funcionamiento, “ha pretendido orientar a sus estudiantes bajo el sello de responsabilidad social, lo cual se valida a través de su Misión, Visión, Perfil de Egreso y Plan de estudios. Con ese afán, el año 2010 se crea un espacio propio de atención de usuarios, gratuito, denominado Clínica de Estudios de la Comunicación Humana (CECH). Este centro de práctica representa un espacio privilegiado para la formación de los estudiantes, proyectándose como un futuro centro de investigación y constituyendo un espacio propicio para fortalecer la vinculación con el medio”.

Siguiendo la misma línea, la académica García Flores destacó que durante el año 2017 se prestaron 978 atenciones fonoaudiológicas a la comunidad por parte de los estudiantes de quinto año. Anticipó igualmente, que la nueva vivienda donde se atenderá a los usuarios y estudiantes del CECH próximamente abrirá sus puertas con mayor infraestructura.

“Con los mismos objetivos, durante el año 2012 entró en funcionamiento el Centro de Actividades Prácticas UBB (CAP), el cual brinda atención gratuita a niños y adultos bajo un sello de acción comunitaria; fortaleciendo el lazo con la comunidad a través de proyectos de extensión que involucran trabajo grupal con adultos mayores y la asociación con distintas instituciones sin fines de lucro”, ilustró.

La vinculación con el medio también ha sido una preocupación constante y es así como el laboratorio de Audiología desde el año 2011 ha entregado atención a más de 500 usuarios al año, en especial a niños con hipoacusia o riesgo de hipoacusia pertenecientes a la JUNAEB. A su vez académicos y estudiantes han llevado a cabo numerosos proyectos de extensión con usuarios del Hogar de Cristo, Centros Comunitarios y distintas escuelas de la región.

“También destaco las ganas, el compromiso y la disposición de nuestra unidad en la generación de centros de práctica propios, como el Conservatorio de Música, Servicio Médico Estudiantil de la sede Concepción, Laboratorio de Audiología y Laboratorio de Voz, que hoy albergan a más de 10 estudiantes en internado profesional, además de pre-prácticas y prácticas de observación”, argumentó.

La directora de Escuela, Virginia García Flores reseñó que en materia de infraestructura y equipamiento, se han adquirido nuevos equipos e insumos para reforzar las áreas de habla y deglución, voz y audiología, fortaleciendo a través del uso de nuevas tecnologías la docencia y la investigación.

“Todo lo anterior nos valió en el año 2014 acreditarnos por 6 años, ubicándonos como la segunda carrera de Fonoaudiología con más años de acreditación a nivel nacional. El próximo año comenzaremos un nuevo proceso de autoevaluación de cara a una nueva acreditación para el 2020, situación que como siempre con el compromiso de nuestros académicos, administrativos y estudiantes, además del apoyo de la Universidad, sacaremos adelante”, remarcó la académica UBB.

Los diplomas de título profesional fueron entregados por los académicos del Departamento de Ciencias de la Rehabilitación en Salud, Bárbara Farías Fritz, Gabriel Lagos Riveros, Marcela Sanhueza Garrido y Carlos Rojas Zepeda.

En el marco de la ceremonia, se hizo entrega de las distinciones institucionales que reconocen a los estudiantes más destacados de la promoción.

El Premio Universidad del Bío-Bío, máxima distinción del nivel de pregrado destinado a reconocer la excelencia académica, fue para Catherine Eugenia Henríquez Montanares, quien recibió la distinción de manos del rector Dr. Héctor Gaete Feres.

El Premio Escuela de Fonoaudiología recayó en María Graciela Beltrán Sánchez, distinción entregada por la directora de Escuela, Virginia García Flores.

El Premio Desarrollo Estudiantil se otorgó a Matías Luciano Silva Barriga, quien lo recibió de manos del subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel.

Posterior a ello, se realizó la toma de juramento profesional, que fue dirigida por la decana (s) de la Facultad de Ciencias de la Salud y de los Alimentos, Dra. Mónica Cardona Valencia, quien también es académica del Departamento de Ciencias de la Rehabilitación en Salud.

En representación de los egresados, María Graciela Beltrán Sánchez, se refirió a los años de formación vividos en la Universidad del Bío-Bío, evocando una serie de recuerdos y experiencias que fueron marcando la etapa universitaria.

Los estudiantes también entregaron reconocimientos a las funcionarias administrativas Maritza Celis Riquelme y Marina Jara González, y a los funcionarios Marcelo Escalona Vera y Claudio Moreno Aliste.

El marco musical fue aportado por Katherine Ancaman Bastías, estudiante de la carrera de Fonoaudiología y Sebastián Canales Jiménez, director de la Orquesta Ultraestación.

Tras la ceremonia, académicos, los nuevos profesionales y sus familiares, compartieron un cóctel dispuesto en el hall del edificio Aula Magna.




Escuela de Enfermería UBB aporta nuevos profesionales de la salud al país

El Premio Universidad del Bío-Bío, el reconocimiento académico más importante del nivel de pregrado, recayó en la egresada Camila del Pilar Godoy Escobar. Dicho galardón fue entregado por el rector de la Universidad, Dr. Héctor Gaete Feres. En tanto, el Premio Desarrollo Estudiantil fue para Melisa Fuenzalida Fuentes.

El Aula Magna ubicada en el Campus Fernando May brindó el marco a la simbólica ceremonia de entrega de títulos de diploma profesional de la Escuela de Enfermería.

El acto fue presidido por el rector de la Universidad del Bío-Bío, Héctor Gaete Feres, junto con la prorrectora Gloria Gómez Vera; el secretario general Ricardo Ponce Soto; el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y de los Alimentos, Jorge Moreno Cuevas; la directora del Departamento de Enfermería, Juana Cortés Recabal, la directora de la Escuela de Enfermería, Pamela Montoya Cáceres, además de la presencia de directivos universitarios, de escuelas y departamentos de la Facultad y familiares de los recién titulados.

En la oportunidad, la directora de la Escuela de Enfermería, Pamela Montoya Cáceres, valoró el esfuerzo que supone para las y los jóvenes, así como para sus familias, acceder a la educación superior y convertirse en profesionales.

“Son años de estudio, de reflexión, de sacrificios compartidos en que se ha luchado incansable y permanentemente por alcanzar una meta y la muestra evidente de que ello se ha logrado lo constituye la presencia de ustedes en esta solemne ceremonia. Sin duda, nada ha sido fácil y se ha tenido que transitar por caminos agrestes, pero ello tiene un aspecto favorable porque sólo así se templa el espíritu y se forjan los grandes hombres y mujeres que aportarán al país sus renovados conocimientos profesionales y su experiencia. La Universidad del Bío-Bío ha puesto sus mejores esfuerzos, a la vez que los recursos profesionales, académicos, de infraestructura y de apoyo docente”, aseveró la directora.

La directora Montoya Cáceres también llamó a los jóvenes a ejercer la profesión con seguridad en atención a que recibieron una educación basada en valores y en sólidos conocimientos científico-humanistas. “Accedan al ejercicio profesional con mucha responsabilidad, empatía y multiplicidad de conocimiento, pero acompáñenlo siempre de mucha humildad, con trato digno y cuidado humanizado, especialmente con quienes están más vulnerables. Recuerden que el enfermo y su familia “puede que olviden el nombre de ustedes, pero jamás olvidarán cómo lo hicieron sentir”. Estén alerta para no caer en la rutina y el conformismo profesional. No se queden tranquilos porque ya alcanzaron una meta, ya que vendrán otras nuevas, implicando el concepto de la educación permanente, que seguramente les acompañará a lo largo de su desarrollo profesional. Sólo así podrán continuar proyectándose con esperanza y con altas posibilidades de alcanzar todos aquellos objetivos que se tracen”, reflexionó.

Tras el mensaje de la académica Pamela Montoya, las egresadas y egresados recibieron la Luz por parte de las docentes Ángela Astudillo Araya en representación del área Intrahospitalaria, y de Juana Cortés Recabal, representando el área Comunitaria. Dicha Luz representa el conocimiento y la experiencia en el desempeño profesional.

Correspondió al académico José Leiva Caro dirigir la toma de juramento profesional que tradicionalmente realizan las nuevas y nuevos enfermeros de la Universidad del Bío-Bío.

Posteriormente, los jóvenes recibieron su diploma de título profesional de manos de las académicas del Departamento de Enfermería, Patricia Letelier Sanz y Carmen Luz Muñoz Mendoza.

Durante el acto se hizo entrega de reconocimientos institucionales con el propósito de relevar los aportes y trayectorias de los estudiantes más destacados.

El Premio Universidad del Bío-Bío, el reconocimiento académico más importante del nivel de pregrado recayó en la egresada Camila del Pilar Godoy Escobar. Dicho galardón fue entregado por el rector de la Universidad, Dr. Héctor Gaete Feres.

En tanto, el Premio Desarrollo Estudiantil fue para Melisa Fuenzalida Fuentes, quien lo recibió de manos del subdirector de Desarrollo Estudiantil, Jorge Sánchez Villarroel.

El Premio Escuela de Enfermería, otorgado por la propia carrera, distinguió a los estudiantes Jaime Castro Zapata, Melisa Fuenzalida Fuentes, Francisco Muñoz Contreras, Bastián Palma Riquelme y Paloma Plaza Santana.

El Colegio de Enfermeras Sub-Sede Ñuble también estuvo presente en la jornada y reconoció a la estudiante con el mejor promedio de prácticas clínicas. Lissette Inostroza Garrido obtuvo dicho reconocimiento, el cual fue conferido por la presidenta del colegio, enfermera Sandra Moreno Palma.

A su vez, Camila Godoy Escobar recibió el premio que anualmente otorga la empresa transnacional 3M Chile, a través de su División Médica.

La Dirección General de Comunicación Estratégica, por medio de la Unidad de Difusión y Promoción de Carreras, distinguió a Paloma Plaza Santana y Jaime Castro Zapata.

La promoción de nuevos profesionales también reconoció a la mejor compañera de dicha generación, distinción que recayó en Carolina Véjar Quezada.

En representación de la nueva generación de profesionales de la salud, el enfermero Francisco Petrinovic Cabezas brindó el discurso de despedida, reconociendo la trascendencia de la etapa formativa vivenciada en la Escuela de Enfermería de la Universidad del Bío-Bío.

La velada consideró la presentación artística de la Orquesta de Cámara Estudiantil de la Universidad del Bío-Bío sede Chillán, bajo la dirección del profesor de artes musicales Pablo Barría. La orquesta estuvo compuesta por las estudiantes Evelyn Ferrada, Nicol Vilches, Abigail Flores (todas ellas en violín); Tiara Sandoval (viola), Vasny Hernández (violoncello) y Melisa Fuenzalida (flauta traversa).