El Dr. Marco León León participó con un capítulo en el libro “Por los entresijos de la Historia. Criminalidad, mecanismos de control y representaciones en México y Latinoamérica, siglos XVIII al XX”, donde examina el papel de revistas especializadas en la configuración de categorías clínicas y sociales, aportando nuevas miradas sobre la relación entre ciencia, representaciones sociales e historia contemporánea. La publicación es editada por el Colegio de Jalisco, el Gobierno de Guadalajara y el Gobierno de Zapopan, bajo la coordinación de Rebeca Mercado, Sebastián Herrera y Miguel Isaías.
El académico del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Bío-Bío, Dr. Marco León León, aporta el capítulo “Usos y sentidos del etiquetamiento clínico social. Aproximaciones a la construcción del anormal a través de la Revista Chilena de Neuropsiquiatría y la Revista Psiquiatría Clínica. Chile, segunda mitad del siglo XX”, donde analiza cómo determinadas publicaciones especializadas contribuyeron a configurar la noción de “anormalidad” desde una perspectiva que trasciende el ámbito estrictamente médico.
La obra constituye un homenaje al historiador mexicano Jorge Trujillo, fallecido el año pasado, y reúne investigaciones que examinan distintas expresiones de la criminalidad, los mecanismos de control social y las representaciones construidas en América Latina entre los siglos XVIII y XX.
Ciencia y representaciones sociales
El estudio aborda la manera en que la psiquiatría participó en la construcción de categorías utilizadas para definir a personas consideradas socialmente peligrosas, poniendo especial atención en el diálogo entre el conocimiento científico y las creencias presentes en la sociedad de la época.
El Dr. Marco León explicó que el interés de estas revistas radica en que, además de difundir investigaciones y debates especializados, permiten observar cómo los diagnósticos incorporaban elementos propios del contexto social y cultural. “Lo que aprecio al revisar estas publicaciones es que, obviamente, existe una mirada disciplinar y científica, pero esa mirada no está alejada de ideas, creencias y sentidos comunes que también manejaban los psiquiatras del período. Eso permite estudiar estos materiales desde la teoría de las representaciones sociales y comprender cómo se construían determinadas categorías sobre la anormalidad”, señaló.
El investigador agregó que esta aproximación cuestiona la idea de una ciencia completamente objetiva, mostrando que las subjetividades también forman parte de la producción del conocimiento. A su juicio, aspectos como la condición socioeconómica o el nivel educacional de los pacientes llegaban, en ocasiones, a incorporarse dentro de los propios diagnósticos, ampliando el significado de las categorías clínicas.
El peso social de las etiquetas
Uno de los principales aportes del capítulo es el análisis del concepto de “etiquetamiento clínico social”, entendido como un proceso que no solo clasifica médicamente a una persona, sino que también influye en su identidad y en la manera en que es percibida por la sociedad.
Según el académico, las revistas analizadas incluyen casos clínicos, diagnósticos y fichas técnicas que permiten observar cómo se atribuían determinadas características a los pacientes, configurando identidades que trascendían el ámbito médico. “No es solamente un tema interno entre el psiquiatra y el paciente. Esa etiqueta puede ser asumida, rechazada o interiorizada por la persona diagnosticada y también es comunicada socialmente. Hay una construcción de una identidad patológica que sobrepasa el discurso racional y médico”, afirmó.
En ese sentido, el estudio también muestra que las clasificaciones psiquiátricas han experimentado importantes transformaciones a lo largo del tiempo, evidenciando que responden a contextos históricos específicos. Como ejemplo, el investigador recordó que durante décadas la homosexualidad fue considerada una enfermedad por los principales manuales de diagnósticos, situación que posteriormente cambió al reconocerse como una condición y no como una patología.
Historia para comprender el presente
El capítulo forma parte del proyecto Fondecyt Regular titulado “Cuestión criminal, medios impresos y dictadura: Representaciones de sujetos y grupos delincuentes/criminales a través de la prensa. Chile 1973-1990”, que dirige el Dr. Marco León y se inserta en una línea de investigación que ha desarrollado durante varios años sobre delincuencia, criminalidad, marginalidad y anormalidad, abordando estos fenómenos desde el período colonial hasta la actualidad.
El académico explicó que esta continuidad temática y cronológica busca demostrar que la historia no constituye un simple relato de acontecimientos pasados, sino una disciplina orientada a comprender problemas que mantienen vigencia en el presente. “Mi propósito ha sido enfrentar una representación muy extendida: que la historia habla solo de anécdotas o que se ocupa exclusivamente del pasado sin vínculos con el presente. Como disciplina académica, la historia busca problematizar, formular preguntas y encontrar respuestas que también permitan comprender nuestra realidad actual”, sostuvo.
Añadió que el análisis histórico adquiere verdadero sentido cuando logra establecer interacciones entre procesos del pasado y problemáticas contemporáneas. “Estas investigaciones muestran que muchos de los fenómenos que estudiamos tienen proyecciones hasta el presente. Es justamente esa relación la que permite comprender mejor nuestra sociedad y evita que el pasado quede reducido a hechos curiosos o desconectados de nuestra experiencia”, concluyó.