Estudiantes del CIISETS apuestan a poner en valor memoria histórica del sector Vicente Pérez Rosales

IMG_5711 - copia“Sistematización del proceso de recuperación de memoria histórica del sector Vicente Pérez Rosales” se denomina el proyecto FADE de la Dirección de Desarrollo Estudiantil, que un grupo de estudiantes del Centro de Intervención e Investigación Social de la Escuela de Trabajo Social, CIISETS, desarrollan durante este semestre, y que tiene por principal objetivo fortalecer la cohesión social y el sentido de comunidad a través de la reconstrucción de la memoria histórica del sector de la comuna de Chillán, donde también se emplaza el Campus La Castilla de la UBB.

En dicho contexto, se realizó el seminario “Intercambio de conocimiento popular: El conocimiento no sólo está en las aulas”, que congregó a vecinos del sector, quienes protagonizaron la toma de terrenos en 1970 y posterior construcción de distintas poblaciones ubicadas en esa zona urbana. El acto tuvo lugar en el Auditorio Miguel Jiménez Cortés de la Facultad de Educación y Humanidades.IMG_5723

El estudiante de Trabajo Social integrante del CIISETS, Eduardo Lorenzen, quien integra el grupo de trabajo compuesto por Marcela Saavedra, Francisca Cabrera, Sadi Leaman, Diego Contreras, Sandrino Paredes, y Pamela Castillo como coordinadora técnica, explicó que el trabajo de este año viene a complementar lo iniciado durante el año 2013.

“Pretendemos aportar a la reconstrucción de la memoria histórica del sector Vicente Pérez Rosales y Santa Rosa, y qué mejor que reconstruirlo desde la voz de los vecinos, quienes vivieron esa experiencia. Buscamos rescatar esas vivencias a través del diálogo, queremos generar un  acercamiento con ellos, y la idea es plasmar en una publicación las anécdotas e historias para compartirlo con todos los vecinos, y que sus nietos también las conozcan. La población Vicente Pérez Rosales carga con una fuerte estigmatización, pero si descubrimos la historia de esfuerzo que hay detrás de las personas que aquí viven, podemos vislumbrar una dimensión distinta”, aseveró Eduardo Lorenzen.IMG_5715

Fue así como durante su exposición, el vecino David Arévalo, recordó cómo se gestó la actual población a partir de agosto de 1970. “Los jóvenes del MIR organizaron la toma. Yo vivía en el sector Zañartu y me enteré que se estaba realizando la toma porque andaban avisando con parlantes en la calle. Mi padre era bien gitano, nosotros nos vinimos de Osorno a Los Ángeles y después a Chillán. Tenía 30 años cuando llegué al sector. Nos tuvimos que allegar a los dirigentes de la población Che Guevara para conseguir agua potable, y con el Servicio Nacional de Salud nos conseguimos letrinas que ellos fabricaban para las casas de los asentamientos de la Reforma Agraria. En ese tiempo se veía mucha solidaridad, si alguien necesitaba una ayuda, si le faltaba una mano, una cebolla, todo se compartía. Llegué casado y con dos hijos; el más chico nació aquí cuando ya tuve mi casa definitiva. Era carpintero, ahora ya trabajo más esporádicamente”, compartió.

Asimismo, Sergio Vallejos, otro vecino, recordó cómo durante las noches, recién iniciada la toma, debían realizar guardias nocturnas para una mayor seguridad, y por ello dormían y descansaban de acuerdo a una serie de turnos.  “Llegué a la toma, pero no a radicarme de inmediato sino a hacer guardia porque yo era auxiliar de educación en esos años y tenía que estar en mi trabajo. Pero nosotros éramos un grupo que estaba vinculado con la Escuela Normal que estaba aquí mismo donde ahora está la Universidad. Era dirigente de los trabajadores del área de Educación, y por eso me tocó encabezar varias  de esas cosas”, rememoró.IMG_5721

Asimismo, la vecina Teresa Grandón recordó que llegó a la toma cuando tenía sólo 25 años. “Llegamos al campamento Che Guevara; éramos un grupo de 30 jóvenes más o menos. Tuve que trabajar mucho para tener mi casa, pero como yo ahorraba harto logré juntar el número de cuotas que nos pedían. Aquí pude hacer mi vida, ayudé a criar a mi hermano, y después también a algunos sobrinos. Recuerdo que cuando recién llegamos hicimos unos cursos de salud porque hubo muchas enfermedades sanitarias, entonces nosotras teníamos que hablar con todas las mujeres para orientar en temas de higiene y salud. Trabajamos mucho y siempre en forma solidaria. Si uno se quiere a sí mismo, uno tiene victoria; hay que creer en uno mismo”, aconsejó.

IMG_5717Finalmente, el académico y sacerdote José Luis Ysern de Arce, también compartió una charla con los asistentes, donde destacó el concepto de sabiduría popular, a la vez que felicitó la realización de dicha jornada, pues aseguró que se construye más y mejor Universidad, en la medida en que se logra compenetrar la actividad académica e investigativa, con el prisma y la experiencia que aportan las personas que son protagonistas de fenómenos y procesos históricos y sociales, tal como ocurre en este caso.

“La sabiduría popular está basada en la realidad de la vida, corresponde a la interpretación que nuestro pueblo hace de la realidad. Por eso, los estudiantes y los académicos deben saber interpretar y poner atención a lo que se expresa a través de esa sabiduría popular”, recalcó el académico José Luis Ysern.