Dra. María Emilia Tijoux dio cuenta de las nuevas inmigraciones y la discriminación racial en Chile en conferencia UBB

“Las nuevas inmigraciones y la discriminación racial en Chile” tuvo por título la conferencia brindada por la Dra. María Emilia Tijoux, académica del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, en el marco de la clase inaugural del año académico del Departamento de Ciencias Sociales. La actividad contó con el patrocinio de la Escuela de Trabajo Social y del Grupo de Investigación en Género, Ciudadanía y Equidad (GECIEQ).

La Dra. Tijoux es Master en Ciencias Sociales Aplicadas de la Universidad Paris XII, Francia y Doctora en Sociología por la Universidad de Paris VIII, Francia. Actualmente es coordinadora del Núcleo de Sociología del Cuerpo de la Universidad de Chile.

En la oportunidad, el director del Departamento de Ciencias Sociales, Bruno Bivort Urrutia, destacó que desde las Ciencias Sociales se debe contribuir a erradicar cualquier forma de violencia o discriminación que atente contra los derechos e integridad de las personas. Por ello, la actividad tuvo por finalidad invitar a la reflexión sobre esta realidad y sumar herramientas teóricas para poder actuar, educar e investigar.

“Como universidad pública y estatal debemos privilegiar el análisis de aquellos temas que en la actualidad están afectando a muchas personas, especialmente cuando se trata de quienes se han visto forzados a salir de sus países de origen y han visto en Chile la oportunidad de comenzar una vida con más oportunidades. Durante muchos años fueron chilenos quienes debieron salir del país, al ser vulnerados sus derechos básicos y encontrarse en riesgo sus vidas. Hoy no podemos permanecer indiferentes frente a la violencia de cualquier tipo o la discriminación hacia los inmigrantes. Debemos contribuir a que no se naturalicen prácticas que no se condicen con el respeto a la dignidad de las personas”, recalcó.

La académica María Emilia Tijoux manifestó que el flujo migratorio hacia Chile, registrado con mayor notoriedad durante la última década, ha permitido evidenciar prácticas y creencias sociales como el racismo y el clasismo orientado hacia los inmigrantes, particularmente a los de piel negra y en situación de pobreza o vulnerabilidad, cuyo caso más patente se refleja en la población originaria de Haití.

“La inmigración no es un problema; el racismo es un problema. Si bien, la raza como tal no existe, el racismo como práctica social lamentablemente sí existe y en Chile se ha estado evidenciando cada vez con mayor fuerza”, ilustró la Dra. Tijoux.

Al mismo tiempo, la mayor notoriedad de flujos migrantes hacia el país ha sido una oportunidad para confirmar la existencia de creencias arraigadas como el hecho que la mayoría de los chilenos suelen asimilarse a la idea de población blanca y europea, debido a que en el proceso de formación del Estado-Nación iniciado en el siglo XIX, los ideales de orden, civilización y progreso provenían justamente del viejo mundo. Por esta razón, entre otras, la sociedad chilena negó durante décadas su componente indio, negro y mestizo, ilustró la Dra. Tijoux.

Lo anterior fue confirmado por la investigación realizada durante 2017 por el Centro de Estudio de la Opinión Ciudadana de la Universidad de Talca denominado “Estudio, prejuicio y discriminación racial en Chile”, que vino a confirmar que los chilenos se perciben más blancos que sus vecinos, y también más inteligentes. El Instituto Nacional de Derechos Humanos, en su memoria anual de 2017, dio cuenta de estas mismas percepciones.

La relativa estabilidad política y el crecimiento económico han hecho de Chile un lugar relevante para muchas comunidades de países afectados por la violencia, la extrema pobreza, la inestabilidad económica y política. Esto explicaría la mayor afluencia de inmigrantes a ojos de las autoridades chilenas y de la propia población.

Sin embargo, los últimos datos del Censo 2017 arrojaron que la población migrante en el país asciende a 746 mil 464 personas, es decir sólo un 4,3% de la población nacional, muy por debajo del promedio de América Latina y del mundo, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

La Dra. María Emilia Tijoux se mostró igualmente crítica frente a la nueva Ley de Migración, a la que definió como racista, clasista y castigadora, porque busca prioritariamente las posibilidades económicas útiles a la población chilena. Reconoce que ese argumento podría parecer válido, pero advierte que también se deberían considerar las condiciones humanas de dignidad y de derecho de los propios inmigrantes.

Al abordar estos procesos desde la investigación, según ilustró la Dra. Tijoux, es fundamental considerar un trabajo interdisciplinar.

“Es necesario analizar distintas teorías, epistemologías, metodologías… Hay que interseccionar por distintas categorías como raza, clase, género, sexo y ver cómo operan, cual primero y cual después. Se deberían considerar muchos elementos culturales que constituyen lo que está ocurriendo, por lo que es muy difícil trabajar solos o aisladamente en esto. Hay que trabajar con psicoanalista, con un artista, un profesor de artes plásticas, un profesor básico, hay que entenderlo con el tío del quiosco del colegio, hay que trabajar interdisciplinarmente y también con personas de distintos oficios que han podido ver lo que ocurre. Estoy convencida que así se puede. Nosotros hemos hecho algunas cosas así y han tenido muy buenos resultados porque de lo contrario nos quedamos convencidos que la disciplina que yo tengo es la que va a dar respuesta a algunas cosas y en realidad da respuestas incompletas y a veces equivocadas”, reflexionó la investigadora.

Consultada sobre lo que debería hacer la comunidad chilena en general para asumir y comprender estos fenómenos y desterrar prejuicios, la Dra. Tijoux fue clara en precisar que las personas deben necesariamente apostar por formarse culturalmente.

“Hay que leer más, poesía, literatura, son muchas las cosas que uno tendría que hacer para comprender la vida. A los chilenos nos queda viajar por dentro y por fuera del país. Hay que viajar por Chile, meterse por el norte y por el sur; viajar no como turista sino como chileno que viaja para conocer a su país y a la gente, ver cómo viven en el Elqui, en el norte, en el sur y preguntarle a la gente de dónde vienen, darse cuenta que tienen una historia maravillosa, y también viajar al exterior… Viajando a uno le pasan muchas cosas, por ejemplo, uno puede ser maltratado y humillado por ser chileno en un montón de lados, y creo que cuando eso ocurre se comprende mejor lo que uno le hace a los demás”, manifestó la expositora.